Fernando de Rosa “ Chuletón al punto”

En su origen, la frase ser “carne de cañón” era utilizada en el lenguaje bélico para colocar a determinados miembros de la tropa en situaciones de alto riesgo, sabiendo que eran personas que acabarían causando baja.

  • Los nobles y señores quedaban a salvo.

Con esta visión utilitarista de las tropas planificaban su estrategia bélica, sin importar las bajas que pudiera causar en quienes acababan siendo carne de cañón. Así actúa, la izquierda en nuestro país. Ellos, la casta social-comunista, se mantienen a salvo, rodeados de asesores, lujos y casoplones, mientras que, a muchos sectores productivos, empresarios, autónomos y ciudadanos particulares, los mandan a combatir la crisis social y económica, dejándoles abandonados y convirtiéndoles en auténtica carne de cañón.

Uno de esos sectores que está en el punto de mira del Gobierno es el ganadero. Esta semana, el Ministro comunista, Alberto Garzón, ha propuesto que se reduzca el consumo de carne en España, sosteniendo que somos el país de la Unión Europea que más consume. Manifiesta, además, que está preocupado por la salud de los ciudadanos y de todo el planeta. Hasta ahora desconocíamos que el gobierno social-comunista tuviera jurisdicción en el “mundo mundial”, pero darían risa las palabras del titular de la cartera de Consumo, si no fuera porque con su gestión al frente del Ministerio contribuye a generar dudas, inseguridades y riesgo de quiebra en un sector económico tan importante como el ganadero. Desde este sector se han criticado las afirmaciones de Garzón calificándolas de “irresponsables, frívolas e indocumentadas”.

A la vista del revuelo organizado, el ministro socialista de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha pretendido desmarcarse de Garzón sosteniendo que es errónea la campaña impulsada desde Consumo. De igual manera, actúan otros ministros socialistas.

  • Están creando un cortafuego que evite que la polémica pueda llegar al presidente del Gobierno: están haciendo lo que mejor saben hacer, desdecirse y manipular.

Hay que recordar que hace mes y medio, el presidente Sánchez presentó su plan 2050 para España, y entre los objetivos fijados se encuentra el de reducir “el consumo de carne en la población española” ya que sostiene que “es entre dos y cinco veces superior al recomendable”.

Por este motivo, es un insulto al sector ganadero y a todos los españoles, que Pedro Sánchez, preguntado por la campaña del ministro Garzón, con sonrisa chulesca diga “donde me pongan un chuletón al punto, eso es imbatible”. Así ha querido desaprobar al ministro de Consumo. Sin embargo, se estaba desautorizando a sí mismo.

La propaganda monclovita ha quedado en evidencia. En realidad, no hay que ponerle un chuletón al punto al presidente del Gobierno, sino que se le debe poner punto final a su nefasta gestión. El Gobierno no acierta con sus medidas. Cada vez más, la crisis social y económica se acrecienta. Se fomenta la fractura entre españoles y, por el contrario, se premia a los golpistas con indultos, y a los batasunos, con el acercamiento de los terroristas condenados. Los social-comunistas se están comiendo a bocados nuestro Estado de Derecho y de bienestar.

  • En el caso de la Comunidad Valenciana, las cosas no son diferentes.

El gobierno del Botánico sigue a lo suyo, desmontando nuestro sector económico. Las cifras de incidencia de la Covid-19 se han disparado en nuestra Comunidad, encontrándonos en situación de riesgo extremo. Es evidente que la Consellera de Sanidad y el Presidente Puig no han sido capaces de prever y evitar esta situación. Se echaron a dormir en el momento en que la situación estaba mejor.

En ese momento, sus campañas de propaganda nos querían hacer ver que los buenos resultados se debían al acierto de las medidas que habían adoptado. Sin embargo, ahora que la situación es altamente preocupante se niegan a reconocer su responsabilidad, los culpables somos los ciudadanos.

No se están realizando cribados masivos entre la población joven, ni tampoco campañas efectivas de concienciación en este sector de la población, ni se ha reajustado o ampliado la política de vacunación. Mientras, el sector turístico, en plena campaña de verano, se convierte en carne de cañón un nuevo año, condenado a la ruina. Sin embargo, ni Puig, Oltra ni Dalmau, se quedarán sin vacaciones y seguirán comiendo sus “chuletones al punto” como hace el presidente del Gobierno.