Fernando de Rosa “Cajón de sastre”

Según se indica en el diccionario de la lengua española, la expresión “cajón de sastre” se utiliza de forma coloquial para referirse a un “conjunto de cosas diversas y desordenadas”, o a la persona que tiene en su imaginación una gran variedad de ideas, todas ellas desordenadas y confusas.

Quiero utilizar esta expresión en el artículo de hoy ya que considero que el sanchismo ha convertido al Partido Socialista en eso, un “cajón de sastre”, donde cabe cualquier idea, de manera confusa o desordenada.

En este sentido, un día después que el presidente del Gobierno afirmó que “nunca” permitirá un referéndum de independencia en Cataluña, el Ministro de Política Territorial asumió muy bien su papel de “sastre” para sostener que se puede “hacer un traje a medida” a la Comunidad Catalana para atender a sus reivindicaciones.

El Gobierno, de esta manera, sigue tirando del hilo que le permite dar satisfacción a sus socios radicales e independentistas. Se van deshaciendo las costuras que han permitido que desde el año 1978, los españoles hayamos podido disfrutar de un régimen de convivencia y libertad, y que Sánchez y sus socios blanqueados quieren romper a tijeretazos.

Esas tijeras también las quiere aplicar el Gobierno social-comunista a nuestro Estado de bienestar. El Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha lanzado un mensaje muy inquietante, afirmando que los nacidos a finales de los años 50, durante los 60 y hasta mediados de los 70, deberán sufrir un ajuste a la baja en sus pensiones, o trabajar más tiempo.

El Ministro a las veinticuatro horas, ha comparecido ante los medios de comunicación para decir que “no tuvo su mejor día” al realizar la anterior afirmación. La realidad es que son incapaces de garantizar las pensiones y el bienestar en nuestra sociedad. Con propaganda y eslóganes no se gobierna. Pero ya sabemos que este Gobierno no da puntada sin hilo, por lo que, aunque haya querido recular y matizar estas palabras, el sanchismo ha puesto sobre la mesa la política que va a seguir en materia de pensiones: recortes y exigencias de mayor sacrificio a los ciudadanos. En contrapartida, ellos, la casta, no están dispuestos a hacer ninguna renuncia.

Hay otro descosido en el orden de convivencia y el Estado de Derecho que está llevando a cabo el sanchismo. El peaje que tiene que pagar a los socios radicales ha llevado a Pedro Sánchez a cuestionar el papel que en nuestro país desempeña el Tribunal de Cuentas hablando de anacronismo y politización en la institución. El Tribunal le ha sacado los colores emitiendo un comunicado indicando que los consejeros del Tribunal son elegidos por el procedimiento previsto en la Constitución entre profesionales altamente cualificados, gozando de independencia e inamovilidad.

A este ataque al Tribunal de Cuentas hay que sumar la voluntad de privar al Tribunal Constitucional de sus potestades ejecutivas con las que, en su día, se frenó el desafío independentista catalán. Se quiere dejar al alto tribunal sin instrumentos procesales para poder garantizar la efectividad de sus decisiones. El objetivo final es desarmar el Estado de Derecho para que los radicales no tengan obstáculos cuando quieran volver a reincidir.

El sanchismo, aprendiz de la costura, está convirtiendo España en un conjunto de retales mal hilvanados y hecho jirones. Es hora de que, sobre la base del patrón de la convivencia, la libertad e igualdad de derechos, el respeto a la ley y a la Constitución, se fortalezca nuestra nación.

El Partido Popular es el referente para que puedan coserse las costuras rotas por Pedro Sánchez, tanto a nivel nacional, como autonómico. Se trata de volver a unir, con esmero, lo que el sanchismo ha roto. Al respecto, y en esta línea, este fin de semana ha tenido lugar el XV Congreso del Partido Popular de la Comunitat Valenciana que ha permitido mostrar con orgullo que tenemos un partido de gobierno, centrado, fuerte y unido. Empieza una etapa nueva capitaneada por Carlos Mazón. La Comunidad Valenciana merece recuperar la ilusión perdida con el gobierno de Puig, Oltra y Dalmau.

Las posiciones ideológicas extremas de la izquierda se han instalado en nuestra Comunidad. Mientras, Puig se deja arrastrar por sus socios de Compromís y de Unidas-Podemos. Es otro ejemplo más de cómo el socialismo ha perdido su condición de partido de Estado para convertirse en una organización al servicio de los caciques independentistas y excluyentes.

Es tiempo de tejer y de hacer encaje de bolillos, pero no es momento de hacer cesiones a los que quieren romper España y la convivencia. Hay que ordenar el cajón de sastre de la política nacional al que ha conducido el sanchismo. Los ovillos del hilo de la libertad y la convivencia son los que deben permitir hilvanar y coser fuertemente la convivencia entre todos los españoles. Y solamente el Partido Popular está en condiciones de alcanzar ese objetivo.