Juan Carlos Martínez Jiménez: El vestuario en el teatro de la vida
Sin duda, el mundo de la moda es un negocio que mueve importantes cantidades de dinero, pero es mucho más profundo, esa es la parte que permite mantener y hacer crecer la industria, la que sustenta la parte económica. Un magnífico compañero y director, que cursó la carrera de economía, me confesaba que había retomado los estudios de historia porque le apasionaba; con la moda ocurre igual, puedes quedarte con la imagen de un trozo de tela confeccionado con más o menos acierto, pero la historia del mundo siempre fue en paralelo al mundo del vestir, y si profundizas, es apasionante.
No hay un momento en la historia donde la actividad humana no vaya relacionada a un tipo de vestimenta, moda, o estética concreta .
Encontraremos un campo tremendo sobre la evolución de la humanidad a través de cómo hemos cubierto nuestro cuerpo, desde las motivaciones, simplemente de necesidad o prácticas, hasta la parte más sofisticada que puedas imaginar.
En el principio de los tiempos (de 500.000 a 100.00 años A.C.), solo se utilizaban pieles, que se sujetaban con cintas del mismo material. La primera aguja de hueso data sobre 30.000 años A.C, estamos ante la dura y pura necesidad. El primer calzado encontrado fue en una cueva del estado de Oregón, eran unas sandalias tejidas con corteza de árbol, de hace al menos diez mil años, es sobre ese tiempo, cuando se comienza a sustituir la piel por la lana, y se conocen los primeros pigmentos, colorantes en tonos rojos y ocres, en el sur de Anatolia (Turquía).
La evolución del vestir acompaña a los cambios sociales y a la construcción de nuevas formas de comunicarse, las costuras aparecen para reforzar, adornar y crear identidad.
Hay imágenes de jinetes escitas (Siberia) a caballo con túnicas, capas y pantalones ceñidos para montar, entre 500 y 400 años A.C. Detalles, como el uso de pañuelos anudados al cuello en las figuras de los soldados chinos de terracota, o de los egipcios usando maquillaje para delinear los ojos en negro con algún tipo de carboncillo, utilizando pelucas de origen humano, o de crin de caballo; cultura que utilizaba la joyería, especialmente el oro, para adornarse, junto con la utilización del lino, como tejido básico, cultivado en el valle del Nilo, muy práctico por su frescura, ligereza, adaptando estética y climatología.
Cuanto más profundizas, más espectacular es el recorrido de la evolución de las modas, y esto que detallo, no dejan de ser matices curiosos, pues el fondo y la base es mucho más densa e interesante. Antes de los griegos, en la isla de Creta, la cultura minoica, fue un centro de tendencia de moda, influyendo en infinidad de culturas, egipcias, griegas, con la utilización de sombreros, cabellos adornados, con ondas, aceitados, o corses exteriores para realzar el pecho femenino.
Cada parte del mundo con el desarrollo de sus civilizaciones aporta nuevas formas de entender el vestir, y junto con la evolución social se convierte también en una herramienta de visibilidad religiosa, cultural o de estatus. Hasta la Edad Media, China era conocida como Sèrica o Seres, por ser el lugar de donde procedía la suntuosa seda (sericum), occidente quedó maravillado de las posibilidades, y la riqueza que aportaba al vestir este nuevo tejido, especialmente, como herramienta diferenciadora con las clases bajas.
En la parte bélica, la ropa también jugaba un papel importantísimo, los espectaculares soldados espartanos, engrandecidos en nuestra época por películas épicas, lucían capas rojas para disimular las manchas de sangre, intentando parecer inquebrantables. Las mallas de acero protectoras eran privilegio de los guerreros de rangos elevados, la primera malla data de unos 300 años A.C. entre los celtas.
Las corazas musculadas, se moldeaban para dar imagen de un cuerpo atlético en los ejércitos griegos y romanos, pero para uso de generales y emperadores.
Los soldados llevaban armaduras mucho más sencillas, que acompañaban con cascos, en el caso de los hoplitas (soldados de a pie griegos), si querían portar armadura tenían que costearsela ellos. Cuando se habla de moda, estamos hablando de historia en movimiento, en este preciso momento se están produciendo acontecimientos en todo el mundo que marcarán nuevas reglas, nuevas políticas, cambios de mayor o menor calado.
En todos los casos, un estilo o unas prendas determinadas los acompañan en paralelo, es la apasionante vida del vestir que nunca se aleja de nuestro camino. No me parece descabellado comparar el hecho de vivir con un gran teatro, donde cada uno desarrolla su papel, principal, secundario o solo de figurante; aparte de la historia y el reparto, hay otro protagonista que siempre está presente con gran relevancia en este gran teatro: el vestuario, que va ligado siempre a los personajes e inseparable a la historia.
















