Este articulo no pretende ser “conspiranoico” ni ser cadena de trasmisión de bulos. Simplemente surge de la búsqueda de información, de la preocupación y afecto.
Cuando algún familiar o ser querido, que conoces muy bien, te dice que no se encuentra bien desde que le pusieron la vacuna del Covid. Automáticamente y sin mala intención intentas reconfortarlo diciéndole que no es grave, que todo pasará. Cuando pasan los años y sigue diciendo que no se termina de encontrar bien piensas: ¿Sera cosa suya?, ¿será verdad?
Cuando va a los médicos le realizan todas las pruebas, pero una tras otra no destapa ninguna enfermedad. No hay diagnostico reconocido, pero sí hay una patología evidente y visible. Tu familiar insiste que su salud no mejora.
Todos sabemos que nuestro sistema sanitario está saturado, los médicos desbordados, las consultas tienen un tiempo máximo estipulado para cada paciente, los médicos reciben presiones internas para que no se vean las vergüenzas del mejor sistema de salud del mundo.
¿Cómo puede ser que nuestro sistema sanitario, sabiendo que existen pacientes con patologías evidentes, no investigue lo que ocurre?
Empiezas a preguntarte: ¿Tendrán razón los conspiranoicos?
Sabemos que las vacunas las realizaron deprisa y corriendo, saltándose todos los protocolos científicos exigidos para las anteriores vacunas. Empiezas a preguntar a médicos conocidos, a amigos que trabajan en laboratorios, a farmacéuticos. Buscas información por internet, noticias, entrevistas, etc.
¿Prevaleció la salud o la industria farmacéutica?, ¿Las <farmas> realmente tiene tanta influencia en el mundo?
Encuentras una noticia que en 2025 los laboratorios invirtieron en España 833 millones de euros colaborando con organizaciones y profesionales sanitarios. Se dice pronto, pero la cantidad es brutal.
Por supuesto, también encuentras infinidad de teorías de la conspiración. Pero aquí estamos intentando separar el grano de la paja.
Curioseando una tarde encuentro una entrevista al Doctor Joseph Varón en Univisión Houston que es una televisión en español que se dedica a informar a la comunidad hispana en Houston desde 1976.
¿Estamos viviendo una nueva pandemia de efectos secundarios por las vacunas del Covid-19?
Entrevista interesantísima realizada en 2025 en la cual, entre otras cosas, el Doctor nombra a IMA (Independent Medical Alliance) fundada por un grupo de destacados especialistas en cuidados críticos en 2020. Defendiendo los derechos de los pacientes, el consentimiento informado y un sistema sanitario (norteamericano) que restaure la relación médico-paciente. Alianza Médica Independiente De esta página extraemos esta información:
Aunque no existe una definición oficial para el «síndrome posterior a la vacuna COVID-19», si que existe una correlación temporal entre recibir una vacuna y el comienzo o el empeoramiento de las manifestaciones clínicas. Este hecho es suficiente para diagnosticar una lesión inducida por la vacuna. Sobre todo, cuando los síntomas no se explican por otras causas asociadas.
Se desconoce la verdadera incidencia de eventos adversos después de las inyecciones de COVID-19, incluidas muertes y lesiones graves por vacunas; esto se complica por la manipulación deliberada y/o involuntaria de datos (subregistro) por parte de agencias gubernamentales en los Estados Unidos, el Reino Unido, Israel y muchos otros países.
Sin embargo, los datos disponibles demuestran de manera consistente y reproducible una tasa de eventos adversos graves (SAE) de alrededor del 8%. Lo que es más importante, la base de datos V SAFE administrada por los CDC demuestra una tasa de SAE del 8 % (Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) | Covid | CDC) y (V-Safe Data – ICAN – Informed Consent Action Network)
Traducido a la población de EE. UU., significaría aproximadamente 18 millones de lesiones. Una encuesta de Pollfish publicada en 2022 informó que el 8,64 % de los adultos encuestados habían desarrollado alguna lesión por vacuna.
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Un informe de Rasmussen publicado el mismo año informó de una tasa del 7 % de SAE en quienes recibieron la inyección. El 8,5 % de los receptores de la vacuna de Pfizer y el 7,9% de los que recibieron la vacuna Moderna.
Como la comunidad médica no reconoce este grave desastre humanitario, lamentablemente estos pacientes han sido rechazados y se les ha negado el acceso a la atención médica que necesitan y merecen.
En 2023 publicaron un informe traducido en español que aquí les dejo, I-RECOVER-Tratamiento-Post-Vacuna.pdf para que puedan curiosear. Todos los años lo actualizan en inglés, pero en los informes traducidos las actualizaciones son menos frecuentes, Pero están disponibles en la página.
¿Por qué la OMS aun no ha reconocido estas patologías?, ¿Por qué muchos médicos desconocen la existencia de la proteína espiga a la que hace referencia el Doctor Joseph?, ¿Tan retrasados vamos en investigación e implantación de protocolos de salud? Cuando quieren si que son rápidos.
La sanidad española debería preocuparse, reconocer, tratar y sanar a aquellos pacientes que tengan daños debidos a los efectos segundarios por la falta de investigación y comercialización prematura de las vacunas Covid.
¿Alguien se va a responsabilizar de sus actos?
Todos deseamos lo mejor para nuestros seres queridos y deberíamos exigir la atención sanitaria que se merecen, con serenidad y firmeza. No por ser nuestros familiares, parejas o amigos, si no, por ser españoles que cotizan año tras año y se merecen una atención proporcional a su esfuerzo, contribución y arraigo.
El globalismo no lo puede decidir todo, no todo vale en aras del “bien común”. La solidaridad debe tener un orden ascendente para con los familiares, amigos, vecinos y compatriotas. Deberíamos redefinir y repensar el sintagma “estado de bien estar”. Pero lo que sí estamos obligados a aceptar es que, el síndrome postvacuna es real como demuestran las investigaciones y se confirma año tras año.
Alguna solución les deberemos dar, ¿no?
Esta reflexión puede ser acertada o no. Usted dirá querido lector. Como siempre le agradezco su tiempo y atención. ¡Hasta la próxima!










