Enrique Arias Vega: El regalo de las joyas
De las sucesivas y distintas explicaciones de las joyas de Rodríguez Zapatero al final ha quedado una: el regalo del rey de Arabia Saudí como una deferencia personal. Bien es verdad que este caso no tiene nada que ver con las mordidas del rescate dela aerolínea Plus Ultra y que podría ser exonerado al final por haber recibido el presunto regalo.
Lo cierto es que a la postre de todo hubo un enriquecimiento ilícito con las joyas aunque el beneficiario haya datado la entrega del mismo en España, con lo que excluye el contrabando, y lo hizo en 2007, con lo que se le aplicaría la prescripción al consiguiente delito fiscal.
Nada de todo esto ha sido probado por el ex Presidente, con lo que continúan en pie todas las sospechas y la pieza judicial separada contra él. No puede argüir que el regalo fue una bagatela cuando su importe se cifra entre uno y dos millones de euros y tuvo a bien guardarlo en una caja fuerte personal dado el importante valor del botín.
O sea, que él era consciente del montante del obsequio para no dejarlo en un cajón como hubiera hecho con un simple regalo de cortesía.
Es decir, que resultaba obvio para él y para cualquiera que no se trataba de una cesta de productos típicos, como usó como ejemplo el ministro Torres, ni que le hubiera sido dado por su cara bonita, sino como representante del Gobierno español, con lo que habría que habérselo entregado a Patrimonio Nacional.
Así que, vista la codicia de nuestro hombre, habría que modificar la frase “ser socialista es tener muy poco y dar mucho”, para en su caso decir “ser socialista es tener mucho y no dar na









