Participé en un interesante y apasionado coloquio en una web profesional sobre la importancia del diseño en moda y el patronaje.
Los patronistas se quejaban amargamente del segundo plano que obtienen, frente al fulgor luminoso de los diseñadores, sobre todo si tienen relevancia en el mundo de la moda y aparecen en medios de comunicación y publicidad. Los patronistas argumentan, no sin razón, que su labor es trasladar todas las ideas al mundo real, donde puedes tocar, sentir, y que el diseño sin su aportación quedaría en una mera ilusión sin cristalizar.
Tras mucho debate con razones de todo tipo y cada uno defendiendo lo suyo, se llegaba a la conclusión de que ambas labores se necesitan para poder llegar a un resultado óptimo. He podido comprobar, y con diseñadores importantes, problemas serios en prendas que al llegar a la venta tenían dificultades producidas por el patronaje: tiros bajos o altos, tallas que estaban desproporcionadas, sisas estrechas y mil cuestiones más que surgen en cualquier fabricación.
Hay una norma no escrita para un buen profesional de moda: probar toda la mercancía que llega a tu tienda.
Una complicación de este tipo hunde una temporada completa, llevando en alguna ocasión a problemas económicos importantes por la devolución de la mercancía por invendible, en ocasiones dejando a firmas muy tocadas para seguir con su trayectoria. La cadena de confección es muy sensible a este tipo de errores, porque afecta de forma directa al consumidor. Si eres un cliente nuevo, descartas este diseñador; si eres un cliente habitual, te desconciertan los problemas estructurales de tus prendas acostumbradas.
Pues bien, voy a tomar partido, si la gallina es el diseñador, y el huevo el patronista, me declaro aviano, es decir, persona que tiene una conexión especial con las aves. Un patronista se va a encargar de la parte técnica y operativa de la creación material de las prendas. Sin duda, si no existieran, no se podrían fabricar las prendas…, y aquí es donde viene el matiz: es una labor técnica para el desarrollo de un trabajo, trabajo que alguien ha creado, el diseñador.
Si se trata de confeccionar, pues a confeccionar, pero el diseño marca la línea, la impronta, el estilo y la personalidad de una prenda y firma.
A esto añadimos que el diseño se aprende como el patronaje, pero el talento individual o apoyado por varios diseñadores, genera el éxito o el fracaso de un producto o colección. Supongamos que consigo obtener éxito en mis primeras prendas y el público me elige; una tienda estándar o córner suele tener unas seiscientas prendas por temporada, con cuatro tallas por modelo, tenemos unos 150 modelos cada seis meses con el cambio de temporada. Hay que tener mucho talento para mantenerte en el tiempo y no perder el favor del público.
Conozco pocos negocios más exigentes que la moda: nacen nuevas marcas y la posibilidad de abandono de tu producto por lo nuevo es altísima. Por eso creo que el diseñador es fundamental para la permanencia de una firma en el mercado.
Un diseñador de moda es capaz de influir en cambios sociales, producirlos o acelerarlos; cojamos como ejemplo a una de las diseñadoras consideradas de las más importantes de la historia, Coco Chanel.
Esta mujer fue absolutamente revolucionaria en su tiempo, construyendo una marca icónica, incluso hoy día, traspasando con sus diseños las fronteras del feminismo y del movimiento de liberación de la mujer a través de su ropa.
Sirvan como ejemplo estos diseñadores, y, sin desmerecer el trabajo de nadie, el diseño es el eslabón principal que mueve la cadena.
Christian Dior marcó un antes y un después con el New Look en 1947, y falleció muy joven, diez años después. Otro joven, este de 21 años, de nombre Yves Saint Laurent, se hizo cargo del diseño de la firma; sino hubieran acertado con el talento del nuevo creador, no sabemos cuál hubiera sido el destino de la firma que se mantiene entre las mejores del mundo. Mary Quant, con su minifalda, rompió todos los protocolos y estereotipos de su época en los años 60.
Mantener una línea creativa con un volumen importante, que perdure en el tiempo, es de una exigencia titánica y desde luego de un mérito altísimo; todo el éxito o el fracaso cae sobre el acierto para conectar con la sociedad e incluso trascender, generando movimientos que pueden producir cambios sociales. Alexander McQueen dijo: “La moda no debe ser políticamente correcta, de lo contrario nunca sería revolucionaria”. O como comentó Donatella Versace: “Empoderar a las mujeres es algo que hago a través de la ropa, un medio muy eficaz para lograrlo”.
Por lo tanto, el diseño es sin duda la gallina que genera el movimiento del mundo de la moda, y posteriormente activa a otra cantidad de actores necesarios para culminar el proceso.











