Los profesores hace tiempo que dejaron de ser autoridades, que dejaron de tener el respeto de los alumnos
Cada vez tenemos más información y menos curiosidad; cada vez los profesores van perdiendo su rol de creadores de personas y comienzan a tener el papel de distractores hasta que llegan las dos y vuelven a ser libres.
Cada año la profesión se va degradando y su impacto en las futuras generaciones se va borrando; es terrible escuchar historias de profesores que cuentan que no quieren seguir enseñando, que ya están cansados. La enseñanza, una de las pocas profesiones que se seguía haciendo por vocación, porque uno tiene la intención de ayudar a los demás, de hacerles fuertes mentalmente, de darles conocimientos para manejarse en un futuro. Los buenos profesores no reciben ningún mérito por su forma de trabajar, no tienen una compensación extra si aprueban más alumnos, solamente la satisfacción de estar creando una sociedad crítica, y eso es lo más bello que hay.
Los profesores son gente apasionada por el saber, por las nuevas generaciones (aunque a veces no lo veamos porque el sistema del que viven se ha encargado de amargarles y hacerles la vida imposible.
Una buena educación es la base de una buena persona, es el punto de inflexión
Cuando como país maltratamos a los profesores sobrecargándolos e imposibilitando que hagan su trabajo bien, nos estamos cargando nuestro futuro, si no lo hacemos por los profesores, apelemos al egoísmo, que siempre funciona, hagámoslo por nosotros, por no ser, en el futuro, una sociedad en la que la libertad no existe, porque no hay libertad sin conocimiento, porque es el conocimiento, lo que nos hace libres. Recientemente escuché de un profesor una anécdota que me dejó ver el camino que lleva la educación y me confirmó que yo dentro de unos años, no seguiré aquí.
El profesor en cuestión que ha tenido que hacer una carrera, una oposición y la mayoría de veces un máster, había sido relegado a una guardia, pero no una guardia cualquiera, una guardia de baño
Los alumnos del centro hacen el indio en el baño, lanzando papeles mojados al techo, quemando los váteres, y lo que hace el centro es exigir responsabilidades a los profesores, en vez de a los padres. En vez de expulsar al simio que prende fuego al váter, ponen a una persona titulada y que ha acabado sus estudios a vigilar quién entra al baño, como si fuera el garçon del pis.
Hemos relegado a nuestros profesores a las funciones más irrisorias y lamentables que nunca se han visto y esto nos muestra que no sólo le han perdido el respeto las futuras generaciones, sino la propia escuela no valora a sus profesores, la propia escuela es la primera que los degrada a puestos como estos diciéndoles implícitamente “tu no eres un profesional de la educación, tú eres un cuidador”.
La educación es la base de la sociedad y a nuestros soldados de las trincheras nos los hemos cargado a base de deslegitimarlos durante años
A base de repetirles que no son autoridad, se ha quedado ese credo y ahora cada alumno de instituto lo reza en cada aula todos los días. Así que si en un par de años nadie cede el asiento en el metro, nadie saluda, nadie responde de sus actos… que no nos venga de sorpresa, porque es lo que nos hemos ganado a pulso.












