Soy Funcionaria de Prisiones. Ha pasado mucho tiempo desde aquel 1992 en el que aprobé las oposiciones. Han pasado y, sobre todo, han cambiado muchas cosas en mis 28 años de “talego”.

Os cuento, he vivido asesinatos y secuestros de compañeros a manos de la banda terrorista ETA. He vivido motines y plantes en los módulos. También he contemplado como los internos que ingresaban en los años 90, la mayoría adictos a la heroína, morían por causa del SIDA. He visto autolesiones, sobredosis y suicidios. He sufrido agresiones y amenazas de muerte por parte de las internas y me han dolido las del resto de compañer@s. Me han temblado las piernas, y, ¿por qué no decirlo? ¡He pasado miedo! Y también he llorado de rabia y de impotencia viéndome desprotegida por un Estado y una Administración que miraba para otro lado. Hasta he llegado a pensar muchas veces en abandonar y cambiar de trabajo, este trabajo tan duro, desconocido y poco reconocido que tengo.

Las consecuencias de la inactividad y la dejadez de funciones

Pero nada, y repito, NADA, me ha hecho tanto daño como comprender las consecuencias que la inactividad y dejadez de funciones tanto de la Administración como de las Organizaciones Sindicales han provocado en Instituciones Penitenciarias y, por ende, en todos los Trabajadores Penitenciarios.

Me explico, la situación laboral de los funcionarios de prisiones se ha ido deteriorando a lo largo de más de 20 años de abandono sistemático por parte de los sucesivos gobiernos. Abandono secundado y permitido por unos Sindicatos de clase, autodenominados como representativos, complacientes con la Administración.

Cuando la crisis económica llegó a España y se produjo un recorte en el sueldo de los funcionarios, lo aguantamos, lo entendimos y callamos. Era nuestro deber.

Años después, cuando se produce la recuperación económica, asistimos estupefactos a la subida salarial en educación, justicia, sanidad, bomberos… y para nosotros NADA.

La tan solicitada equiparación salarial

La gota que colma el vaso es la justa y merecida equiparación de la Policía Nacional y Guardia Civil, (ambos Cuerpos son compañeros pertenecientes a nuestro mismo Ministerio de Interior), mientras que para nosotros de nuevo no hay NADA. Ese aumento de retribuciones nos deja con la boca abierta y mucha indignación. Está claro que hay dinero para todos menos para nosotros. Consecuencia: en diciembre de 2018 nace de manera espontánea la Asociación “TU ABANDONO ME PUEDE MATAR”. El movimiento se extiende por todos los Centros Penitenciarios como la pólvora. Lo forman funcionarios de prisiones de los de abajo, de los de a pie, los que patean los patios, funcionarios hartos de sufrir agresiones sin ser Agentes de Autoridad, hartos de la escasez de plantillas (faltan más de 3.500 efectivos reconocidos por la administración), hastiados de no tener medios materiales, de la falta de seguridad, de la inexistencia de formación, de la falta de reconocimiento social, etc. Desde su nacimiento lo único que pide TAMPM es dignidad profesional y justicia salarial.

Y aquí es donde viene el meollo de la cuestión. Las organizaciones sindicales que deben luchar por las mejoras de nuestras condiciones laborales se ponen en contra de esta asociación y se nos niega todo diálogo aduciendo falta de representatividad y de legitimidad. ¿En serio hablamos de falta de legitimidad cuando son los propios trabajadores los que han tenido que fundar una Asociación porque ellos no hacían sus deberes ni cumplían con sus obligaciones? La culpa del nacimiento de TAMPM es de ellos, y, también de una Administración burócrata que sólo mira por modernizar la Institución para los internos y se olvida de sus trabajadores, que por cierto también somos personas.

Conversión a «políticos» para poder a través de TAMPM conseguir las reivindicaciones de los funcionarios de prisiones

Tras analizar la situación, sólo nos dejaron una opción, convertirnos en “políticos”. Porque es evidente que el poder legislativo es el que tiene la capacidad de cambiar las leyes. Comenzamos pues las reuniones con todos los partidos a nivel local, regional y nacional. En todas esas reuniones machacamos una y otra vez el mismo mensaje, que los Funcionarios de Prisiones somos diferentes porque realizamos un trabajo diferente al resto de funcionarios de la Administración General del Estado, y que, injustamente, se nos mantiene en el mismo ámbito de negociación de los funcionarios de hacienda o del SEPE. Que era necesario crear un marco legal específico para prisiones.

Así que eso hicimos, con la simple cuota de 5 euros de los asociados, en menos de 2 años y tras mucho esfuerzo de muchos compañer@s que nos estamos dejando las horas de nuestra vida privada, sin sueldos, ni subvenciones, conseguimos elaborar un Estatuto Propio para prisiones que se presenta el 7 de Julio de 2020 a la sociedad en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y al que asisten políticos y periodistas. Instituciones Penitenciarias contraataca y, sorprendentemente, después de 20 años dormida y aletargada, anuncia una propuesta de elaboración de una Ley de cuerpos. Se ha de dejar claro que tanto el Estatuto de TAMPM como la futurible Ley de cuerpos son leyes ordinarias.

Hay un refrán que dice que todos los caminos conducen a Roma, pero yo añado que no de la misma manera. Hay vías agropecuarias, carreteras nacionales, caminos forestales… y los Funcionarios de Prisiones necesitamos una autopista. Necesitamos la vía más rápida por lo precaria de nuestra situación.

El problema es cómo llevar a cabo las reivindicaciones

Todos los implicados, Administración, Sindicatos, Políticos y nosotros estamos de acuerdo en la necesidad de reformas. Así que en el fondo, las reivindicaciones no son el problema, el problema es cómo desarrollarlas y llevarlas a cabo. Y el proceso lo es todo y, sobre todo, los tiempos. Si el tándem Administración-Sindicatos ha tardado 3 años en decidir cuáles eran los guantes adecuados para realizar nuestro trabajo, me temo que pasarán más de 10 años antes de que esa famosa Ley de Cuerpos esté terminada. Y no estamos dispuestos a esperar tanto tiempo porque no lo tenemos, porque mientras ellos hablan y hablan los de abajo desgraciadamente sufrimos agresiones y vejaciones a diario.

Este jueves 29 de octubre el Partido Popular ha registrado en el Congreso de los Diputados una Proposición de Ley con el Estatuto elaborado por TAMPM. Ha sido un día histórico. Jamás se ha hecho nada parecido en democracia. Yo, que lo viví en primera persona, soy incapaz de transmitir las emociones y el orgullo que sentí. El camino se ha iniciado.

El Estatuto es un texto articulado completo, revisado por distintos gabinetes jurídicos y que cumple con todas las garantías legales. Y como nosotros sí que somos conscientes de que Prisiones somos todos, desde aquí y en nombre de TAMPM apelo a la responsabilidad del Gobierno, de los distintos Partidos Políticos, de la Administración, de los Sindicatos. El texto es modificable y todos podemos aportar las mejoras necesarias. El articulado recoge nuestras reivindicaciones sin olvidarse de nuestra labor reinsertadora y reinsertora. El texto no tiene ideologías de izquierdas o derechas. Y esto es así, porque Prisiones es una cuestión de Estado, y sólo mediante un acuerdo transversal de todas las fuerzas del arco parlamentario podremos realmente solucionar los problemas que afectan a este servicio público esencial que es Instituciones Penitenciarias.

Montse

Coordinadora TAMPM Nacional y de Picassent.