El anuncio imposible, que usted no verá jamás, podría protagonizarlo Antonio Lobato. “¡Hola! soy Antonio Lobato ¿Quiere saber cuánto vale su voto? Entre en chuleamostuvoto.es”.
Partidos, coaliciones y resto de candidaturas reciben 21.167,64 euros por escaño, del Senado y del Congreso.
En el portal de la transparencia -ya hay que tener guasa- se publican las cantidades que van recibiendo los partidos. Si se le echa un vistazo, sin profundizar mucho, una ya se da cuenta de que un partido político es un negocio. Por ejemplo, Esquerra Republicana de Cataluña recibió a principios de febrero 1.037,016,76 de euros españoles, muy españoles. Solo tuvieron que sacar 466.020 votos. No representan ni a medio millón de personas en un país de unos 47 millones de habitantes, inmigrante nacionalizado arriba o inmigrante nacionalizado abajo. Con 1.037,016,76 de euros españoles da para mucho mitin y muchos carteles.
El PSOE recibió en la misma fecha unos 14.810,962 euros y el PP 18.883,685. La diferencia son los votos, por eso el PP tiene cuatro millones más, sin embargo, está gobernando el PSOE. Democracia lo llaman.
No es lo mismo ser un partido a nivel nacional que ser nacionalista. Los nacionalistas obtienen escaños con muchos menos votos. No es lo mismo votar en Bilbao que en Jerez.
Así es complicado saber cuánto vale su voto, porque depende de muchas cosas. Depende sobre todo de a quién le vote. En términos de valor, un voto a un gran partido a nivel nacional vale mucho menos que a nivel regional si se vota a un nacionalista. En términos de dinero es complicado saberlo. Mas o menos su voto, por ejemplo, al PSOE, sale por unos tres céntimos quizá. Y eso es exactamente lo que usted vale para ellos. Se entiende así que sus votantes les perdonen los “pecadillos”. ¿Qué son tres céntimos para gente de gustos tan caros?
Luego, por descontado, están las oportunidades de hacer otro tipo de negocios, como lamentablemente estamos viendo ahora. Aunque para ser exactos, siempre lo hemos visto, porque no ha habido ni una legislatura sin sus correspondientes escándalos de todo tipo. El chollo de pillar poltrona no se reduce al sueldazo, las dietas y demás prebendas, ofrece muchas oportunidades.
En España la política se reduce al dinero. Nadie hace nada si no es por dinero. Todos los partidos lo saben.
El sistema es perfecto, porque si ganas (o pactas) y llegas al gobierno, puedes hacer legal tu sistema de trinque, de manera que cuando se te juzgue te puedas salir de rositas. ¿Alguien duda de esto? Véase dónde está Pujol y véase dentro de un tiempo dónde estarán ZP o Bono. Aquí si alguno entra en la cárcel es porque ha sido muy torpe.
Nuestro voto solo tiene validez para un político español el día de las elecciones, después no importa lo más mínimo. Sin votos no hay dinero, ni oportunidades de trinque. Nuestra única defensa es esa y porque no se les ocurrió que pudiéramos dejar de votar. Una abstención masiva es imposible en este momento, porque queda mucha gente que se tragó el anzuelo de la transición y no se ha soltado.
Pero esto cambiará porque el ser humano no es eterno. El bajón y los cambios que se avecinan van a ser muy importantes y por eso están atrayendo a futuros votantes de cualquier rincón del mundo.
No hay ninguna otra razón para la locura migratoria que están llevando a cabo. Como pagamos nosotros, les da igual cuantos sean y las condiciones. Los necesitan para perpetuar su sistema. En ningún momento se han planteado ir haciendo cambios para ajustar el sistema a la bajada de nacimientos. Eso no interesa, solo necesitan gente que los legitime con su voto. No les interesa nada más. Si pudieran prescindir de las elecciones lo harían, pero todo el tinglado se apoya en que pensemos que hemos elegido. Eso les asegura la mansedumbre porque es legal. “A disfrutar lo votado” esa frase que un polarizado le dice a otro, resumiría el asunto si los programas electorales se cumplieran, pero es que ni eso.
¿Cuánto vale su voto? Todo y nada.












