Enrique Arias Vega: Arranca la violencia
Desde luego no estamos como en Francia, donde las algaradas y la subversión alcanzan límites nunca vistos. Sin embargo, episodios aislados de violencia no presagian nada bueno. Estamos al comienzo de la profecía de la diputada autonómica de Más Madrid de que arderán las calles.
No otra cosa es lo que ha pasado con los disturbios organizados por la extrema izquierda en La Coruña y Avilés ante sendos discursos de Santiago Abascal, el dirigente de Vox. La ultraizquierda y sus acólitos, incluidos los separatistas, impidieron por la fuerza, ante la inoperancia policial el que el dirigente de derechas pudiese hacer uso de su libertad de expresión.
Siempre es la misma cantinela, la de que la izquierda tiene la razón moral en exclusiva y que sus adversarios carecen de legitimidad para expresarse. Es la prédica del odio, atribuyéndoselo a quienes se concentran pacíficamente y no a quienes hacen de la violencia una norma de conducta.
Para más inri, los voceros de la insumisión han acusado a las fuerzas de seguridad de acción desproporcionada, cuando a todas luces fue lo contrario y los heridos estuvieron del lado de las fuerzas del orden y no de los manifestantes.
Vivimos, pues, tiempos de zozobra en los que la brutalidad y la insania adquieren carta de naturaleza y en los que quienes cumplen la ley son dictados de fascistas. Lamentablemente, además, esto puede que sólo sea el comienzo, a medida que se acerque la fecha electoral. Por eso, si lo de Francia no ha llegado aún aquí, debería hacernos pensar de adónde podemos ir si no restablecemos el orden correcto de las cosas y la jerarquía de valores morales que nuestra sociedad siempre ha tenido.









