Alicia Giner Casino: Tengo Fe

Alicia Giner Casino: Tengo Fe

Alicia Giner Casino.- Tierra de la Huerta Valenciana corre fogosa por mis venas y, me siento muy orgullosa de ello. Soy tataranieta, biznieta y nieta de labradores, aquí, en la España de las flores esta Valencia de mil colores. ¡Para mí algo muy bello!

El duro trabajo ejercido por mis antepasados sin duda alguna fomentó unos valores, fruto de la tenacidad y el esfuerzo con los cuales, convivieron para poder ayudar al campo a fructificar en cualquier caudal, frutas, verduras o flores.

Virtudes como el compañerismo, el respeto al pasado a causa de lo cual, el respeto al lazo de la sangre se convirtió en el sentimiento más desprendido. Volver la vista atrás, gozando de nuestra historia o lamentando hechos sucedidos en la misma fue una pasión transmitida de padres a hijos y forjada a fuego en el corazón. ¡Eso me encandila! Somos lo que somos por lo que hemos vivido y, hay cosas que no deben volver a suceder, por lo tanto, es preciso no caer en el olvido.

Mi padre, nació en el Camino de Algirós, en una alquería típica ¡muy valenciana! ¡muy nuestra! En ella, convivieron mis bisabuelos, mis abuelos, mi padre y mi tío entre cultivos y diversos animales pues, se autoabastecían, una ruda faena premiada día a día por el campo. En esa casa ya nació mi bisabuelo Vicente, mi yayo y tras él, el sembrado de su amor con mi yaya, mi padre y mi tío. Ambos, cursaron estudios en colegios religiosos, de Santa Ana, pasaron a Cristo Rey. Cuando mi progenitor me hablaba de la alquería, explicándome de la belleza de su decoración, me contaba detalladamente que varias imágenes religiosas presidían con realeza cada habitación.

¡Fe! ¡Amor a Dios! El Padre siempre pendiente de la llamada del hijo.

 

La madre de mi yayo, mi bisabuela Carmen, fue la hija pequeña de toda una institución de la Huerta, “Casa Clemencia”. Hace pocos años, de la mano de mi tía Mª Carmen Belenguer, tuve el placer de bucear en esa rama del naranjo más agradecido, mi árbol genealógico. Mi tía ha elaborado un magnífico trabajo de investigación y mi corazón estalló de emoción al poder visitar diferentes estancias de esa preciosa alquería “Clemencia”, acariciar las crines de esos caballos, gozar de la sombra de diferentes árboles, como la jacaranda, el olivo… sentir el perfume del eucalipto más natural, del azahar más fresco…

En ese precioso regalo del esfuerzo de mi tía y de la afición más nutriente, el amor por la lectura, tuve el gozo de tomar un café con mi tío abuelo José María –  padre de mi tía Mª Carmen – y otros primos hermanos de mi abuelo. Unas páginas donde mis antepasados me hablaron con alegría de su esfuerzo y todo tipo de avatares, propios de gente trabajadora. En “Casa Clemencia” profesaron la Fé en Cristo. El Padre Lorenzo Belenguer– tío de mi tatarabuelo – ejerció su Ministerio Sacerdotal en la Colegiata de San Bartolomé, el Padre Ricardo Belenguer– primo hermano de mi bisabuela Carmen – fue cura de la Iglesia de Alboraya, y una prima de mi padre, Carmen, también decidió dedicar su vida a Cristo y tomó los hábitos. En “Casa Clemencia” se enorgullecían de ellos, ¡Se vivía La Fé!

Mi tatarabuelo, Tomás Belenguer Suay, estudió en el seminario del Patriarca. Tras el fallecimiento de sus hermanos, decidió abandonar el mismo, conoció a mi tatarabuela, se casó con ella y tuvieron siete hijos. Mi bisabuela Carmen y sus hermanos sabían leer, escribir, sumar multiplicar… la cultura encabezó su infancia.

A la entrada de la alquería la Virgen de los Desamparados daba la bienvenida a los habitantes y visitantes, pues un precioso cuadro de La Mare de Deu estaba en la entrada de la misma, el niño Jesús guardaba el sueño de mis tíos Jose María Y Matilde… Diferentes imágenes religiosas, presidían estancias muy hermosas…

Mi tatarabuelo Tomás fue Concejal del Ayuntamiento de Valencia, en Benimaclet hizo las gestiones precisas para que los habitantes disfrutaran de comodidades como luz de gas o agua potable, llevó médico a esa zona de la bella Valencia…. Además de poner nombre a diferentes calles como el “Santísimo Cristo de la Providencia”, “La Asunción de Nuestra Señora”. “Los Santos de la Piedra” …. ¡La Fé fue una constante en “Casa Clemencia”

El abuelo de mi yaya Conchín, madre de mi padre, fundador de uno de los huertos de flores más importantes de Valencia en la primera mitad del siglo XX, fue primo hermano del Cardenal Juan Bautista Benlloch y Vivó. El hermano de mi tatarabuelo ejerció como Mozo de Espadas de Su Eminencia, su ayudante, secretario… Una personalidad del calibre del Cardenal Benlloch vivió su vida entre papeles, diferentes lugares y personas proclamando la palabra de Cristo al mundo. El Cardenal tuvo dos hermanos y los tres dedicaron su vida a la Iglesia, a Dios.

Tuve la inmensa fortuna de conocer a mi bisabuelo Enrique. Incluso conservo una oda que compuso para mí, pues fui la primera chica de todos sus biznietos y debo deciros algo, se ha cumplido su anhelo:

Sempre al costat dels teus cosinets”.

Imágenes religiosas presidieron también diferentes estancias del Huerto de Vivó. Santos, diferentes advocaciones de la Virgen o distintas imágenes de Cristo se rodearon de nardos, lirios y rosas. Unión, amor, paz y Fé, fue una constante en casa de mi abuela.

En mi última novela “Entre Flores, Sangre y Arena” hablo de la Fiesta Nacional. He conocido banderilleros, Mayorales, Picadores, Matadores… Estas personas se juegan la vida y, os digo sin temor a equivocarme algo:

¡La Fé se respira entre pitones!

La Fé es creencia sin razón fáctica, basada en la certeza de la existencia de Cristo, en sus milagros en su amor… Actualmente, hay corrientes sociales justificantes de su ateísmo en maledicencias a la Iglesia Católica y al clero:

¡Eso no lo consiento!

El respeto debe ser un quid pro quo, algo recíproco. Respeto, pero respóndeme de la misma manera. Yo entro a la Iglesia, escucho una misa, no te obligo a acompañarme, pero no me critiques cuando lo hago ni contamines a las personas que me acompañan con denominativos despectivos.

El sacerdote da la vida a los demás, es el amigo que siempre acude en tu auxilio, bien sea para solventar una duda, acompañarte en tu pena, ofrecerte su hombro para llorar, ayudarte a recordar alguna cosa, corregirte en alguna duda o mala actitud… Sobre todo, se reitera en algo:

¡La Virgen María consuela tu llanto! ¡Dios Padre te acoge a su lado! Y la Santísima Trinidad, esas tres personas en un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo velan por tu bienestar. Una constante en ese misterio es amar.

Y orgullosa clamo al cielo desde el balcón de mi hogar:

¡Me enorgullezco de cada miembro de mi familia que dedicó su vida a la Iglesia!

¡España históricamente profesa Fe!

¡Soy católica y amo a Dios!

Alicia Giner Casino:Tengo Fe.