Han vetado más de 70 veces considerar a la guardia civil como profesión de riesgo.
La comparación es cruenta. Porque en España, la mayoría de las veces, el único riesgo que puede correr un actor, es no ser contratado para las películas subvencionadas.
Supongo que a la pregunta de que por qué no lo consideran, María Jesús Montero respondería: “mopongo”.
Ayer nos decía estas cosas durante el debate electoral; “Los accidentes laborales tienen que ser una prioridad, por supuesto.”
Dicho así, solo le falta decir “cuantos más mejor”
Y continuaba; “Hay trabajadores que fallecen por el simple hecho de ganarse la vida. Y por tanto (la coletilla favorita de los socialistas) todos tenemos que aliarnos contra esa lacra de los accidentes laborales.” Así, de forma general.
Esa “lacra” que es igual para el actor que se rompe un dedo en un rodaje, que para el guardia civil al que asesinan unos narcos.
Lo más lamentable de esto, es que no se puede esperar coherencia de ninguno de los miembros del gobierno, ni de la Ex ministra de Hacienda y ahora candidata a la presidencia de la comunidad autónoma de Andalucía. Ni coherencia, ni lógica, ni un mínimo de respeto.
Los pierde “el relato.” Están tan acostumbrados al enredo, al discurso vacío y a jugar al despiste, que es normal que les ocurran estas cosas. Están tan fuera de la realidad, tan inmersos en sus guerras, en sus conjuras y en sus “tejemanejes,” que ya no tienen ni la capacidad mínima de hablar en público, ni participar en un debate.
Perdidos, sin un asesor que les dicte las consignas que repiten como loros, quedan al descubierto. Son lo que parecen.
Y esto es lo que tenemos al frente de nuestro país. Esto hay que verlo en su conjunto. Es otra maniobra de despiste, indignarnos por la barbaridad que uno u otro diga en un momento puntual. No, hay que verlo en conjunto.
Ver de forma crítica esas lamentables sesiones en el Congreso de los diputados, donde unos y otros juegan a propinarse “zascas.” Esas sesiones estériles y ridículas que muchos jalean como hinchas de un equipo de fútbol. Esto no es un juego. Esto es muy serio.
Por desgracia han muerto dos guardias civiles en acto de servicio. No es un accidente laboral. Es una consecuencia de la lamentable gestión del Ministerio del interior. Con un ministro al frente, que prefirió ir a figurar frente a un barco infectado, que al entierro de esos guardias civiles. No fue, entre otras cosas, porque ya no hay forma de tapar los abucheos y el rechazo que inspira. Quizá en una realidad paralela o en décadas anteriores hubiera dimitido, pero en este momento, en este país, no va a dimitir. No tiene por qué hacerlo. No hay consecuencias, aguanta la legislatura y a otra cosa.
La que sí acudió y porque está en campaña electoral, fue Montero.
Supongo que mientras la abucheaban se le ocurrió lo del accidente laboral. Al fin y al cabo, desde su cargo, desde su mundo, pensaría; “ A ver cómo lo digo para quitarle hierro y hacerlo más suave…”
Y en su cabeza sonaba espectacular, seguro, así que ya en el debate soltó la perla.
“Los accidentes laborales tienen que ser una prioridad, por supuesto. Hay trabajadores que fallecen por el simple hecho de ganarse la vida. Y, por tanto, todos tenemos que aliarnos contra esa lacra de los accidentes laborales.”
Quizá pensó que sonaría a discurso institucional, vacío y precocinado, de esos que pasan desapercibidos, porque ni siquiera se analizan. No se paró ni un segundo a pensar en lo que estaba diciendo. Y no lo hizo, porque esta desgracia no ocupó ni un minuto en su cerebro. Es muy probable que en los “apuntes” para el discurso, llevara una nota con el recordatorio. “Dar el pésame por los dos guardias civiles muertos.”
Y así lo hizo. A su manera, desde su perspectiva, desde la distancia. Como el que saluda o da los buenos días. Porque es muy probable que no le diera ninguna importancia.
Ni disimular saben. Con soltar las cuatro soflamas que funcionan entre sus votantes, están servidos.
Lo más sangrante, es que sacará los votos suficientes, como para que su partido siga siendo una fuerza política importante en Andalucía, mientras esperan su turno. Es el plan general. Luego a ella le buscarán acomodo, con un sueldo de seis cifras anuales y todo en orden.
El reconocimiento de profesión de riesgo para la Guardia Civil seguirá en el aire. Si este gobierno no lo ha hecho, el próximo, comprobado ya que suelen ser “continuistas,” tampoco lo hará. Por eso me pregunto si estas cosas no deberían seguir otros canales y depender de otros poderes.
Está claro que los políticos no están a la altura de muchas cosas. Esta es solo una de ellas. No pueden estarlo, cuando en sus listas y ministerios hay gente como Montero. No pueden estarlo cuando en el ministerio del que dependen las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, están en manos de un ministro que se preocupa más de figurar, que de hacer su trabajo.










