El pequeño municipio de Saelices (Cuenca) fue el escenario, el pasado viernes 4 de abril, del primer Encuentro Nacional de Cátedras sobre el Reto Demográfico, una cita pionera que reunió a representantes de 14 de las 18 cátedras universitarias centradas en el estudio de la despoblación en España. La jornada, celebrada en el Centro Cívico de la localidad, marcó un paso clave en la coordinación de iniciativas académicas y gubernamentales frente al gran desafío de la pérdida de población en las zonas rurales.
El evento fue impulsado con el objetivo de reforzar los canales de comunicación entre el mundo académico y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), así como explorar la creación de una alianza nacional que permita desarrollar proyectos conjuntos.
El reto demográfico, un esfuerzo colectivo
Durante la apertura, Adrián Muelas, subdirector general de Coordinación e Iniciativas contra la Despoblación del MITECO, insistió en que el reto demográfico “es un esfuerzo común para reequilibrar el territorio y fortalecer la cohesión nacional”. En su intervención, subrayó la necesidad de adoptar una visión rural en la formulación de políticas públicas, para evitar que profundicen la brecha entre lo urbano y lo rural.
Muelas presentó los avances de la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico entre 2020 y 2024, que ha movilizado más de 13.000 millones de euros en iniciativas como la reducción de la brecha digital, la formación en competencias digitales de más de 80.000 personas, o la puesta en marcha de 56 proyectos de bioeconomía forestal.

También destacó programas como el Campus Rural, con más de 1.500 estudiantes en prácticas en zonas rurales, y la Red de Centros de Innovación Territorial, que impulsan la innovación en municipios afectados por la despoblación.
“El país de los 30 minutos”
Uno de los anuncios más destacados fue el del nuevo plan de acción estatal conocido como “El país de los 30 minutos”, que busca garantizar que cualquier persona pueda acceder a servicios esenciales —como sanidad, educación, comercio o cultura— en un tiempo razonable desde su residencia. Este enfoque, según Muelas, busca superar la lógica del abandono rural y construir un relato positivo del territorio.
Tras la intervención institucional, representantes de distintas cátedras compartieron sus experiencias y proyectos. Desde Teruel a Lleida, pasando por Cuenca, Ciudad Real, Valencia, Zaragoza, Soria o Cataluña, las intervenciones reflejaron la diversidad de enfoques innovadores que se están llevando a cabo.
La Cátedra Escuela y Territorio de Teruel-UNIZAR, por ejemplo, promueve la educación como herramienta de desarrollo rural; la de Lleida, dirigida por Jordi Garreta, investiga los efectos del despoblamiento en las comarcas catalanas; y la Cátedra Rural.Real de Ciudad Real-UNED, liderada por Luis Camarero, se centra en la formación de técnicos municipales y en el diseño de políticas públicas.
En la Comunidad Valenciana, las cátedras AVANT (UV, UPV, UJI, UMH y UA) han apostado por la colaboración institucional y la planificación estratégica para revertir el despoblamiento. Jorge Hermosilla, de la Cátedra AVANT-UV, subrayó que estas cátedras son “una acción institucional con impacto directo en políticas públicas”.
Por su parte, Laura Domingo, desde la Cátedra del Mundo Rural de la UVic-UCC, destacó la importancia de fortalecer la identidad rural y fomentar la participación comunitaria: “La universidad debe salir de sus muros y contribuir a transformar los territorios”.
De la investigación a la acción
Desde Cuenca, Carmen Vázquez, codirectora de la Cátedra Diputación Cuenca-UCLM, remarcó el valor de la investigación-acción participativa y la formación de futuros docentes con una visión comprometida con el medio rural. Henar de la Sierra, desde la Cátedra Globalcaja de Desarrollo Regional y Sostenibilidad, destacó el impacto de las alianzas público-privadas para impulsar la sostenibilidad en provincias como Cuenca, Albacete o Ciudad Real.
También participó Luis Antonio Sáez Pérez, referente en este ámbito y colaborador de la Cátedra sobre Despoblación y Creatividad de Zaragoza, quien defendió un enfoque menos centrado en el crecimiento demográfico y más orientado a mejorar la calidad de vida y las relaciones sociales en el entorno rural.
El encuentro concluyó con el compromiso común de fortalecer el papel de las universidades como agentes clave en la transformación del medio rural, mediante la investigación, la docencia y el trabajo conjunto con instituciones y comunidades locales.
















