Germán Vidal Segarra pertenecía a la tercera generación de una familia ganadera cuya historia se remonta a 1914, cuando su tío abuelo, Germán Vidal Amer, comenzó a criar ganado bravo.
Desde Cabanes, Germán convirtió con los años su ganadería en una referencia de los festejos populares, construyendo un nombre reconocido y querido por compañeros, peñas, comisiones y aficionados. Su trayectoria estuvo marcada por una dedicación absoluta al toro y por una manera de entender la ganadería basada en el trabajo y la continuidad de una tradición familiar.
Pero más allá de los animales y del hierro, quienes compartieron camino con él destacan sobre todo su calidad humana. Humilde, legal, trabajador, cercano y cariñoso, Germán Vidal se ganó el respeto y el afecto de quienes tuvieron la oportunidad de conocerle.
Una dura enfermedad que no pudo superar
La noticia de su fallecimiento llega después de unos meses especialmente duros, en los que una grave enfermedad le obligó a apartarse de la actividad que había marcado buena parte de su vida.
Tuvo que ser intervenido de urgencia en Pamplona y, desde entonces, libró una dura batalla que finalmente no ha podido superar. Su marcha deja un vacío especialmente profundo en Cabanes y entre todos aquellos que durante décadas estuvieron vinculados a su ganadería y al mundo del toro.
Este mismo verano, ante el avance de su enfermedad, su hijo Germán asumió la responsabilidad al frente del hierro familiar, dando continuidad al trabajo de su padre durante la temporada.
Ahora, el futuro de esta historia centenaria queda en manos de sus hijos, Greta y Germán, y de su esposa, Lidón, llamados a mantener vivo el legado de una familia estrechamente vinculada a la ganadería.
El recuerdo de una ganadería y de sus animales
Con Germán Vidal permanecerá también el recuerdo de una ganadería que ha dejado nombres propios en la memoria de los aficionados. Toros como ‘Avión’ y ‘Fariseo’, y vacas como ‘Koreana’, ‘Serena’, ‘Castilla’, ‘Peruana’ o ‘Pajarita’ forman parte de esa historia.
La finca ‘El Cortijo’, en el término municipal de Cabanes, representa además la continuidad de una actividad ganadera desarrollada en un espacio de gran valor natural.
La explotación cuenta con una cabaña de aproximadamente 100 cabezas y desarrolla su actividad mediante ganadería extensiva y pastoreo rotacional sobre unas 45 hectáreas, dentro del entorno del Parque Natural Prat de Cabanes-Torreblanca y otras superficies adicionales.
Una ganadería vinculada también a la conservación
El trabajo desarrollado en la explotación familiar no se ha limitado a la cría de ganado. La ganadería mantiene entre sus núcleos reproductores razas autóctonas en peligro de extinción como la Blanca Cacereña, la Cachena y la Tudanca, junto a otras razas rústicas y adaptadas como la Limousine, Salers, Fleckvieh y Berrendo.
El pastoreo forma parte de un modelo que busca aprovechar los recursos del territorio y favorecer la biodiversidad del entorno. La explotación cuenta con un corral, una manga sanitaria móvil y recintos móviles con pastor eléctrico, dentro de un manejo apoyado por el proyecto Naturaleza Pastoreada.
La alimentación se basa principalmente en el aprovechamiento de los recursos del pasto, complementados con subproductos agrícolas y cereales cuando las necesidades de los animales lo requieren. La explotación realiza asimismo los controles sanitarios obligatorios y prioriza el bienestar animal.
Así, la trayectoria de Germán queda ligada también a un modelo de ganadería extensiva integrado en un espacio natural protegido, combinando la tradición familiar con el cuidado del territorio y la conservación del patrimonio genético.
El reconocimiento de la Generalitat y el último homenaje
La despedida llega, además, apenas unos días después de que la Generalitat Valenciana reconociera a Germán Vidal con los prestigiosos premios taurinos Va de Bous.
Un reconocimiento que adquiere ahora un significado especialmente emotivo para una trayectoria dedicada durante décadas al mundo del toro.
La presidenta de la Diputación de Castellón, Marta Barrachina, ya ha expresado públicamente su pesar por la pérdida. En su mensaje, ha recordado a Germán como “un gran hombre que va viure amb una enorme passió pel bou i per la seua ramaderia” y ha destacado el legado que deja su trabajo, al que dedicó “tant d’esforç i tanta vida”.
Barrachina también ha trasladado su afecto a Lidón y a sus hijos, así como a toda la familia vinculada a la ganadería, antes de cerrar su mensaje con un “Descansa en pau, Germán”.
Segorbe se suma al duelo
El Ayuntamiento de Segorbe también ha querido trasladar públicamente su pésame por el fallecimiento del ganadero, al que ha definido como “todo un referente en el mundo de los festejos populares”.
En su recuerdo, el consistorio ha puesto en valor tanto su trayectoria como las cualidades personales que hicieron de Germán una figura apreciada entre quienes le conocieron.
Hoy, el mundo del toro pierde a un ganadero. Cabanes pierde a uno de sus nombres más reconocibles. Y una familia despide a uno de sus pilares.
Queda una ganadería con más de un siglo de historia, queda un hierro que continuará su camino y quedan, sobre todo, los recuerdos de una vida entregada al toro, al campo y a una tradición que Germán Vidal recibió de sus antepasados y transmitió a sus hijos.
El vacío será difícil de llenar. Su legado, en cambio, permanecerá.












