La Universitat de Valencia destaca el ejercicio acuático como clave para retrasar la dependencia en las personas mayores
El ejercicio acuático puede convertirse en una de las herramientas más eficaces para favorecer un envejecimiento saludable y retrasar la aparición de la dependencia. Así lo sostiene el catedrático de la Universitat de Valencia (UV) y director del Grupo de Investigación en Prevención y Salud en el Ejercicio y el Deporte (PHES), Juan Carlos Colado, quien defiende que esta práctica contribuye a preservar la autonomía, mejorar la movilidad y mantener una mayor calidad de vida en las personas mayores.
El especialista presentó estas conclusiones durante el encuentro internacional Alicante Splash Workshop 2026, donde expertos de distintos países analizaron el papel del ejercicio físico, y especialmente del medio acuático, frente a los retos que plantea el envejecimiento de la población.
El reto no es vivir más, sino vivir mejor
Según explica Colado, el aumento de la esperanza de vida obliga a replantear las estrategias de salud pública. El objetivo ya no pasa únicamente por vivir más años, sino por hacerlo con independencia y bienestar.
En este sentido, el profesor de la Universitat de Valencia considera fundamental preservar capacidades como la fuerza muscular, el equilibrio, la movilidad y la confianza para desarrollar con normalidad las actividades cotidianas, factores estrechamente relacionados con la prevención de la fragilidad, las caídas y la pérdida de autonomía.
«El objetivo no es únicamente que las personas vivan más años, sino que puedan seguir disfrutando de una vida plena, activa e independiente durante más tiempo», señala el investigador.
Beneficios físicos y cognitivos
Las investigaciones desarrolladas por la Universitat de Valencia junto a otros grupos internacionales apuntan a que los programas de ejercicio acuático correctamente diseñados pueden contribuir a mejorar la fuerza muscular, la capacidad funcional, la composición corporal y la salud ósea.
Además, los estudios también sugieren beneficios sobre procesos biológicos relacionados con el envejecimiento, como la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo y determinados aspectos vinculados a la salud cerebral y las funciones cognitivas.
Para Colado, estas evidencias refuerzan el papel del ejercicio físico como una herramienta preventiva capaz de favorecer no solo una mayor esperanza de vida, sino también una mejor calidad de esos años.
Una herramienta accesible para promover un envejecimiento activo
El responsable del Grupo PHES destaca que el medio acuático permite desarrollar programas adaptados a personas con diferentes niveles de capacidad física, favoreciendo la práctica deportiva con menor impacto sobre las articulaciones y ofreciendo un entorno seguro para mejorar la movilidad y el equilibrio.
Los expertos consideran que este tipo de intervenciones pueden desempeñar un papel cada vez más relevante ante uno de los principales desafíos sanitarios, sociales y económicos del siglo XXI: el envejecimiento progresivo de la población.











