Buñol ya lo tiene todo listo para celebrar su fiesta más internacional: la Tomatina. Siete camiones cargados con 120 toneladas de tomate procedentes de Extremadura han llegado a la localidad para teñir de rojo sus calles en una cita que volverá a reunir a miles de personas.
El primer teniente de alcalde y concejal de Fiestas, Sergio Galarza, ha confirmado que los tomates, de la variedad pera y no aptos para el consumo humano, se cultivan expresamente para este evento. “Las expectativas son muy buenas. Creo que volveremos a colgar el cartel de no hay billetes, con 22.000 asistentes confirmados”, señaló.
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Expectación en Buñol
El municipio se prepara para recibir a visitantes de todo el mundo, muchos de ellos llegados de países como China o Estados Unidos. Aunque la participación en la batalla está limitada a 22.000 personas, se espera que alrededor de 45.000 turistas pasen mañana por Buñol.
La fiesta no solo transforma sus calles, sino también su economía. Comercios, bares y restaurantes hacen acopio de provisiones, especialmente de bebida fresca, para afrontar la jornada. “Con este calor no puede faltar. Nos preparamos para atender a más clientes que nunca”, explica Alí, propietario de un establecimiento de alimentación.
Impacto económico y tradición
Recogiendo la información que brinda la radiotelevisió valenciana A Punt, El impacto económico es directo: desde los bares que llenan terrazas hasta las tiendas de merchandising, que estos días disparan sus ventas de camisetas, imanes y recuerdos. “Hemos arrasado, solo nos quedan unas pocas camisetas; habremos vendido unas 400”, señala Gaby, propietaria de un comercio local.

Los alojamientos llevan meses completos y quienes trabajan dentro del recorrido cierran sus negocios durante la mañana de la fiesta, aunque compensan con el volumen de encargos previos.
Protección y convivencia
Para proteger las fachadas, los vecinos colocan lonas, como cuenta Horacio Barona: “Lo hacemos cada año para evitar que la fachada se manche. Después de la fiesta se retira y ya está”.
La Tomatina volverá así a teñir de rojo Buñol en el último miércoles de agosto, consolidándose como una de las fiestas populares más internacionales de España.










