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Se han instalado sensores de fibra óptica para monitorizar en tiempo real el estado del puente
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Martínez Mus destaca esta apertura como un “paso significativo hacia la recuperación de la normalidad y la vuelta a la situación previa a la riada”
La Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio ha reabierto al tráfico, desde este lunes, uno de los puentes de la CV-36 sobre el barranco del Poyo, en los términos municipales de Alaquàs, Aldaia y Torrent, que colapsó como consecuencia de las inundaciones del pasado mes de octubre.
El conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, Vicente Martínez Mus, ha realizado una visita a este punto de la CV-36 y ha destacado que su apertura “supone un paso significativo hacia la recuperación de la normalidad y la vuelta a la situación previa a la riada”.
Cabe recordar que las inundaciones, además de anegar casi todo el trazado de la CV-36, causaron graves desperfectos en dos de las infraestructuras de la CV-36 sobre el barranco del Poyo, concretamente en el PK 8+640, afectando a ambas calzadas. Uno de los puentes quedó completamente derrumbado, mientras que el otro colapsó en uno de sus tramos.
Martínez Mus ha subrayado la importancia de ofrecer una respuesta rápida ante la situación que se generó en esta vía de la red autonómica de carreteras. “Desde el primer día, hemos trabajado para garantizar que los ciudadanos pudieran volver a circular por la CV-36”, ha explicado.
En este sentido, ha recordado que el primer paso fue la creación de un desvío provisional, que entró en funcionamiento el 10 de diciembre de 2024, permitiendo así el tráfico en condiciones de seguridad. Este desvío, diseñado con una longitud de 510 metros y dos carriles de 3,30 metros de ancho, facilitó la circulación mientras se llevaban a cabo las reparaciones necesarias.

Tecnología avanzada en la reconstrucción
El puente que se reabre hoy se ha conseguido restablecer a su posición original gracias a un procedimiento especializado que incluye el uso de gatos hidráulicos para levantar y recolocar la estructura colapsada y reconstruir el estribo dañado.
Este método asegura la estabilidad y precisión en la reconstrucción, permitiendo restablecer la funcionalidad del puente de manera segura y eficiente, según el conseller. Aunque se mantendrán algunas restricciones de tráfico, esta mejora elimina la necesidad del desvío provisional. Además, la rehabilitación incorpora tecnología avanzada con sensores de fibra óptica para monitorizar en tiempo real el estado del puente, facilitando un mantenimiento más efectivo y anticipando posibles fallos.
Este proyecto, ha añadido Martínez Mus, “no solo busca restaurar la infraestructura, sino también innovar en su mantenimiento a través de la inteligencia artificial. Estamos comprometidos con la seguridad y la mejora continua de nuestras infraestructuras”.
En la tercera fase del proyecto de rehabilitación de la CV-36, se construye un nuevo puente en el lado izquierdo para reemplazar el arrastrado por la riada. Tendrá tres vanos y vigas artesas en cada uno. Martínez Mus ha señalado que se prevé su finalización antes del verano, devolviendo la infraestructura a su estado previo a las inundaciones. La Generalitat ha destinado 11,5 millones de euros a estas obras.















