Enrique Arias Vega: La visita del Papa
Por fin tendremos unas jornadas de espiritualidad, que falta nos hacen con la que está cayendo. La visita del Papa a España lo es a un país que resulta mucho más laico que hace décadas y en el que los valores tradicionales de la fe y la religiosidad son paulatinamente menguantes. Aun así, la visita de León XIV va a suponer unas jornadas de solidaridad y convivencia necesarias en un país polarizado en el que la corrupción sistemática es una noticia cotidiana.
No obstante, el viaje papal no estará exento de ese trasfondo de politización que carcome la vida española. No en vano han acudido a la Santa Sede, en sendos viajes, dos personajes tan antagónicos como Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso para mostrar su sintonía con el Sumo Pontífice y atraerlo así, podríamos decir, hacia su bando.
En el caso del Presidente de Gobierno es más obvio, pues tratará de hacer coincidir las proclamas antibélicas de León XIV con su propio posicionamiento en conflictos como el de Gaza y su oposición a Israel.
En cualquier caso resulta lógico que las jornadas de la visita papal supongan un remanso de paz en la convulsionada política española. Pero no olvidemos que se trata nada más de un paréntesis, pues nuestra vida pública está emponzoñada a unos niveles nunca antes conocidos. Toda la movida delictiva de Leire Díez y compañía es de una gravedad superior a la del famoso Watergate, en el que sólo se espió inicialmente al Partido Demócrata, cuando aquí se trata de denigrar y destruir a las más diversas instituciones del Estado.
Por eso, bienvenidos sean los días de paz y altura de miras del viaje papal. Gracias por traérnoslos.












