El reciente artículo publicado por Valencia Plaza sobre la pérdida constante de población en numerosos municipios de la Comunitat Valenciana vuelve a reflejar una realidad que quienes vivimos en el interior conocemos demasiado bien.
Pero también demuestra algo importante: la despoblación no se combate únicamente con estudios, estrategias o informes redactados desde una oficina. Se combate pisando nuestros pueblos, reuniéndose con sus alcaldes, escuchando a los vecinos y entendiendo que detrás de cada cifra hay personas que quieren seguir viviendo en su tierra.
Los estudios son importantes. Claro que sí. Pero la política real, la que transforma municipios y ayuda a fijar población, es la política del día a día.
La que obliga a pelear cada inversión, cada servicio público y cada oportunidad para que un pueblo no pierda futuro.
Porque un pueblo no se vacía de golpe. Se vacía cuando desaparecen servicios esenciales. Cuando cierra un horno. Cuando se pierde el médico. Cuando las carreteras están abandonadas. Cuando una familia joven siente que quedarse a vivir en el interior supone renunciar a oportunidades.
En Gátova llevamos años demostrando que otra forma de hacer política es posible. Que incluso siendo un municipio pequeño se pueden conseguir avances importantes si existe trabajo, insistencia y compromiso con el territorio.
Uno de los proyectos más importantes para nuestro municipio ha sido la mejora de la CV-25, una carretera fundamental para conectar Gátova con el resto de la comarca y con València. Durante años el interior valenciano quedó olvidado en materia de infraestructuras y eso también genera despoblación.
Como diputado autonómico en la pasada legislatura conseguí que se incluyera la financiación necesaria para esta actuación tras años reivindicando la necesidad urgente de mejorar esta vía estratégica para el Camp de Túria y el Alto Palancia. Y hoy, gracias al esfuerzo de este equipo de gobierno municipal, al intenso trabajo realizado durante esta legislatura y a la voluntad de la Generalitat Valenciana, la actuación en el tramo Marines-Gátova es por fin una realidad.
Porque las inversiones no llegan solas. Hay que insistir, llamar a puertas, mantener reuniones y defender a nuestros pueblos donde haga falta.
Pero luchar contra la despoblación también significa modernizar infraestructuras y mejorar la calidad de vida de quienes viven en el interior. En Gátova ya está en marcha el nuevo frontón municipal cubierto, una reivindicación histórica del municipio. También hemos impulsado la renovación integral de la piscina municipal, con una inversión cercana a los 230.000 euros financiada a través del Pla Obert de la Diputació de València, solucionando problemas estructurales y de fugas que arrastrábamos desde hace años.
A ello se suma la actuación en la Calle Calvario para mejorar la accesibilidad y la seguridad, además de múltiples actuaciones en caminos rurales y pistas forestales fundamentales para mantener vivo nuestro término municipal.
Hemos actuado en el Camino Alameda-Rebollo, con una inversión superior a los 150.000 euros, además de mejoras en caminos como Higueras, Pulpe, Piñel o Sacañe. También se han realizado hormigonados en zonas como Pico del Águila, Gorgo, Chirivilla o Rebollo-Fincria. Actuaciones que no solo mejoran accesos, sino que ayudan a evitar el abandono de fincas agrícolas, facilitan el trabajo en el campo, mejoran la prevención de incendios y fomentan el turismo rural y de naturaleza.
Porque el turismo también fija población. Cada visitante que llega a Gátova ayuda a sostener nuestras casas rurales, nuestros restaurantes, nuestros comercios y nuestra hostelería. Cada persona que descubre nuestra Sierra Calderona entiende por qué merece la pena proteger el interior.
Y junto a las inversiones, están los servicios. Ahí es donde realmente se decide el futuro de un pueblo.
En Gátova hemos tenido que pelear mucho para garantizar la continuidad del servicio médico. Han sido numerosas reuniones y reivindicaciones ante la Conselleria de Sanidad para defender el derecho de nuestros vecinos a tener una atención sanitaria digna. Porque vivir en un pueblo pequeño no puede significar tener menos derechos que quienes viven en las ciudades.
También hemos trabajado para garantizar que servicios esenciales no desaparezcan. Incluso ayudando para evitar el cierre del horno del municipio, conscientes de que cuando un comercio local baja la persiana un pueblo pierde mucho más que una actividad económica: pierde vida, pierde encuentro y pierde identidad.
Además, seguimos apostando por políticas que ayuden a las familias. Hemos impulsado la escuela de verano, garantizado el comedor escolar incluso realizando esfuerzos económicos desde el propio Ayuntamiento y trabajado para crear empleo y apoyar a las empresas locales.
Porque combatir la despoblación también significa apostar por quien emprende, contratar empresas del territorio y consumir en el comercio local.
No podemos hablar de defender el mundo rural mientras se abandona económicamente a quienes generan actividad y empleo en nuestros pueblos.
Por eso creo sinceramente que el futuro del interior no se resolverá únicamente con grandes titulares o estrategias generales. Se resolverá cuando las administraciones entiendan que hay que estar cerca de los municipios pequeños y apoyar de verdad a quienes luchamos cada día por mantenerlos vivos.
Aprovecho estas líneas para invitar públicamente al president de la Generalitat Valenciana, el Sr JuanFran Perez Llorca, a visitar Gátova y conocer de primera mano nuestra realidad, nuestros proyectos y también nuestras necesidades. Porque para defender el interior primero hay que conocerlo. Y para conocerlo hay que venir, caminarlo y escucharlo.
El mundo rural no pide privilegios. Pide oportunidades. Y sobre todo, pide no ser olvidado.
Jesús Salmerón Berga
Alcalde de Gátova y abogado.











