Enrique Arias Vega: Aldama, el malo
El fiscal anticorrupción, Alejandro Luzón, ha creído casi todo del testimonio de Víctor del Aldama en el caso mascarillas y sus declaraciones han servido para sustentar la acusación contra los tres juzgados, aparte de otros testimonios y pruebas judiciales. Sólo en la imputación del acusado a Pedro Sánchez el fiscal ha desestimado su afirmación de culpabilidad, dejándola al margen del proceso.
Las afirmaciones de Víctor de Aldama han sido tenidas en cuenta no por su honorabilidad, sino precisamente por ser un delincuente que testifica en contra de sus compinches de la trama. Precisamente se esperaba que por esa condición de imputado se le redujese en parte su condena, al haber ayudado a acusar a los otros implicados, aunque la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, en una decisión poco habitual, se negase a dicha reducción. Aun así, el fiscal de la causa ha recordado el principio general de acortar la pena a quienes habiendo delinquido colaboren con la justicia,
Es el caso de Víctor de Aldama, el corruptor del caso Koldo, que en un presunto arrepentimiento tardío, ha decidido colaborar con las autoridades. Eso no supone, insistimos, la bondad del encausado, sino su culpa y posterior cambio de actitud ante posibles beneficios penitenciarios.
No es, como hemos explicado, algo inusual el que criminales se pongan del lado de la justicia para delatar a sus compañeros. Y no lo hacen por un cambio en sus principios, sino más bien por no haber visto satisfechas sus aspiraciones de una mayor participación en los enjuagues de la trama.
Así que no hay que felicitar a Aldama por su actitud, sino considerarlo como lo que es, el malo de la película.











