Enrique Arias Vega: La corte de Begoña Gómez
La finalización de la instrucción de Begoña Gómez en el juzgado, con la imputación de cuatro delitos, ha movido una ola de solidaridad de la corte monclovita, en la que los ministros ha salido en tromba a defender a la acusada, como en las cortes medievales de antaño, en las que la primera dama de la nación (cosa que Begoña Gómez no es) gozaba de los privilegios de impunidad absoluta.
Particular mención merece la intervención de Félix Bolaños. No sólo por su condición de Ministro de Justicia, sino por tildar al juez Juan Carlos Peinado de parcialidad, al decir que un tribunal superior dictará justicia imparcial.
Pocas veces que uno recuerde, quizás ninguna, un juez ha sido sometido a una descalificación similar en los dos años largos que ha durado la instrucción. No uno, ni dos, sino tres han sido los recursos de la fiscalía de la Audiencia Provincial de Madrid para anular el proceso, así como sendas querellas de prevaricación desestimadas por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
En este cerrar filas de los cortesanos de La Moncloa, llama la atención la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros en la que, en vez de centrarse en las cuestiones de su competencia, Félix Bolaños. Óscar Puente y Elma Saiz rivalizaron en ver quién más y mejor salía en defensa de Begoña Gómez.
Esa actuación, como la de los demás miembros del Gabinete ministerial, refleja la defensa numantina de una imputada, que luego podría ser absuelta, faltaría más, pero que por ser esposa de Pedro Sánchez goza de un apoyo que ya quisieran para sí los demás acusados por procedimientos penales que existen en este país.











