Enrique Arias Vega: Las trampas del PNV
En menos de dos semanas han sido excarcelados los etarras Garikoitz Aspiazu Rubino, alias Txeroki, y Soledad Iparraguirre, alias Anboto, los cuales, como otros antes que ellos, sólo tendrán que pernoctar en la prisión. La medida ha sido tomada en el País Vasco por el Gobierno del PNV, en coalición con el partido socialista.
Como se ve, los nacionalistas aprovechan la concesión de la política penitenciaria, para ir haciendo tabla rasa de la acción de la justicia sobre crueles asesinos.
No es en lo único en que el PNV busca resquicios legales para ir imponiendo su relato.
Hace bien poco, la propuesta de una reforma mínima de la Constitución fue explotada por un diputado del partido para intentar dinamitar la Carta Magna. Quiso introducir en ella el derecho de autodeterminación, la pérdida de la inviolabilidad del Rey, la eliminación de la referencia a la “indisoluble unidad de la nación española”, el papel de las fuerzas armadas y otras intervenciones del mismo calado. El que la enmienda no prosperase no resta ni un ápice la intención de arrimar el ascua a su sardina independentista.
Lo mismo, a otro nivel, cabe decir de las selecciones deportivas vascas.
Donde ya ha llegado a celebrarse un partido de Euskadi contra España. Independientemente del resultado, favorable a los colores españoles en este caso, el hecho en sí muestra la intención de ir configurando Euskadi como una realidad política diferente de la nación española. Por eso, el empeño actual del PNV es extender las selecciones deportivas propias a todos los ámbitos, con lo que la lealtad del partido a las instituciones es inexistente.












