Ni que decir tiene que esto va a ser un desastre de dimensiones épicas.
Si la Sanidad ya está sujeta con esparadrapo y se cae a pedazos como la MIR, este último golpe acabará de derribarla. Al ya clásico turismo sanitario que se lleva practicando décadas en nuestro país, hay que añadir ahora el súper negocio del todo incluido. Billete de avión, taxi, estancia y operación a corazón abierto. Por no hablar de la cantidad de gente que vendrá con sus hijos o ancianos enfermos.
Por cada enfermo vendrán tres o cuatro personas que quizá se hubieran quedado en su casa, pero lo del “gratis” es lo que tiene. De hecho, esto ya es visible en las salas de espera de todos los hospitales. Se ven ancianos de todas las nacionalidades que hace dos días que los han “reagrupado” en nuestro país.
La pregunta no es a quién perjudica este desbarre, eso está muy claro. La pregunta es ¿a quién beneficia?
Claramente a las aseguradoras que verán un incremento de clientes sin precedentes. Pero como todo lo que se hace a lo tonto, es un arma de doble filo.
Por un lado, las aseguradoras ganarán mucho dinerito, pero por otro lado no sé si están preparados para la avalancha de pacientes con dolencias importantes que les viene. Hasta ahora las aseguradoras han podido cribar con bastante éxito a sus asegurados “asegurándose” de que no estaban muy malitos.
Pero ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Qué ocurrirá cuando tengan que asegurar gente que probablemente padecerá un cáncer? ¿Están preparados a nivel de medios y personal? No se preocupen, uno a uno los hospitales públicos serán privatizados. Eso es en realidad, la intención de todo esto. El que no tenga seguro tendrá que pagarse la atención médica, como en Estados Unidos.
El negocio de la salud es de los más lucrativos del planeta y España no se iba a escapar por mucho tiempo. Ya está el Partido Socialista para solucionarlo.
Si alguien piensa que Mónica García ha hecho esto por ideología, estupidez o una “humanidad” mal entendida, está muy equivocado. Esta gente no da puntada sin hilo. Con esta aparente “ocurrencia” consiguen un efecto llamada sin precedentes. Potenciales votantes y un nivel alto de clientelismo. Conseguirán, además y en un tiempo récord, cargarse la Sanidad pública, algo que las aseguradoras le agradecerán mucho, “de alguna forma”. El colapso se producirá en solo unos meses.
Prepárense para ver hospitales convertidos en campos de refugiados, personal sanitario desesperado y médicos que ni siquiera hablarán bien español.
La degradación de edificios, la degradación de maquinaria y falta de medios de todo tipo. Y lo más importante es que la propagación de enfermedades que ya estaban erradicadas proliferará. No solo eso, con un sistema inmune que no está acostumbrado a luchar con enfermedades que no son habituales en nuestro país, las epidemias están servidas.
Otra cosa que van a conseguir -pero esto no lo han pensado bien- es cargarse a un montón de abuelos por falta de atención médica. Esos que son su fiel base de votantes en muchos casos. Quizá su intención no es ya ahorrar en pensiones, sino en destinarlas a traer votantes que les duren más.
Se veía venir que esto acabaría en un decretazo, aunque se lleve practicando desde hace más de veinte años.
Si su SIP es de Huelva y usted se pone enfermo en Oviedo, ármese de paciencia porque a usted SI le hacen falta “papeles” para que lo atiendan. Pero desde hace ya muchos años se atiende sin papeles a todo aquel de fuera de nuestras fronteras. Se entra por Urgencias y arreglado.
Por otra parte, tengamos en cuenta la más que previsible desbandada de médicos españoles. El que no pueda trabajar para la sanidad privada abandonará el país. Aquí nos quedaremos con los que vengan, vengan de donde vengan. También habrá problemas “culturales” y exigencias por parte de quién venga de sociedades que nada tienen que ver con la nuestra. Me estoy imaginando ginecología sin ir más lejos. Cómo algunas personas exigirán ser atendidas por hombres o mujeres según el caso.
El gasto sanitario total representa en torno al 9,72% del PIB y va en aumento, con un gasto público que supera los 99.000 millones de euros. Así que, a partir de ahora, ese gasto crecerá exponencialmente hasta que sea inviable.
Despídase de la Sanidad pública porque han abierto barra libre.












