El concierto arrancó con una potente combinación instrumental que enlazó “El túnel de las delicias” con “Macedonia”, un inicio que dejó claro que la noche iba a ser una celebración sin pausas. El público, que llenó por completo el Auditorio Roig Arena, respondió desde el primer minuto con una ovación que marcó el tono de la velada.
Repertorio de cuatro décadas entre reivindicación y fiesta
A lo largo de 24 temas, la banda desplegó un recorrido por su trayectoria con canciones que conectaron con varias generaciones. Sonaron piezas de carga social como “Trágame tierra”, “Haz turismo” y “Legión de mudos”, que volvieron a demostrar la vigencia del discurso del grupo y su capacidad para dialogar con el presente desde el escenario.

Colaboraciones que disparan la energía del Roig Arena
La noche sumó un punto extra de emoción con la aparición de artistas invitados. Pablo Sánchez y Panxo se unieron en “El ritmo del mar”, mientras Nega aportó contundencia en “El emigrante”. El bloque de colaboraciones se completó con la energía de Gerard Sanz en “Ska del paro”, desatando uno de los momentos más celebrados del concierto.

Jesús Cifuentes, maestro de ceremonias
El vocalista Jesús Cifuentes ejerció de hilo conductor del espectáculo, intercalando mensajes de complicidad con el público y guiando el ritmo emocional de una noche pensada como homenaje a cuatro décadas de carretera, escenarios y canciones compartidas.

Un final coral que resume toda una época
El tramo final se convirtió en una celebración colectiva. “Riaño vivo” y “Cuéntame un cuento” prepararon el terreno para un Roig Arena convertido en un solo coro con “20 de abril”. Tras los bises, la banda cerró con “La senda del tiempo” y “No nos podrán parar”, dejando una sensación de continuidad: el aniversario mira al pasado, pero también al futuro.









