Enrique Arias Vega: Leire Díez, “Ni fontanera ni cobarde”
Leire Díez ha pasado en unos meses del anonimato a salir en todos los medios de comunicación. En las últimas semanas, además, está siendo investigada por tráfico de influencias, cohecho y obstrucción a la justicia.
En su primera aparición dijo que no era “ni fontanera ni cobarde” y que lo suyo era el periodismo de investigación, del que no tiene prueba alguna que lo corrobore.
Que no es cobarde lo demostró con la desfachatez con que se presentó ante los medios y las afirmaciones que hizo, Lo de fontanera ya es otro cantar.
En la jerga política se llama fontanero al miembro de un partido político instalado en el borde de la legalidad, por dentro o por fuera, que hace tareas en beneficio de su organización. De ello ha dado pruebas más que sobradas Leire, con contactos en las altas esferas del PSOE que los ponía al servicio de sus interlocutores con tal de conseguir favores, como, por ejemplo, pruebas que incriminasen a los miembros de la UCO que investigan el caso Koldo.
Al margen de que aún queda por probar judicialmente la conducta de la fontanera, ya se ve la calaña de la susodicha, que más allá del perjuicio personal que la causen sus acciones ha puesto al PSOE al pie de los caballos.
Estamos aquí ante un modo de hacer política que refleja lo peor de una actividad que debería ser noble y al servicio del interés público.
En el caso de Koldo, Ábalos, Cerdán, Leire y compañía, se descubre la cara sórdida de la acción pública y que, ya sean fontaneros o no, hay personas que han utilizado las siglas de su partido en beneficios ajenos a los legítimos de la corporación, ya sea para el medro personal o para la financiación ilegal de la organización de que formaban parte.












