Enrique Arias Vega: Volver a la flotilla
Lo de ir en una flotilla a Gaza sale gratis. Literalmente. Por eso, los activistas que organizaron la excursión están dispuestos a repetir. Ya están pidiendo dinero para el evento. En primer lugar, para rescatar los buques que esperan su desguace en un puerto israelí. Luego, para el resto de la travesía, en la que no irá toda la ayuda humanitaria de que presumen, como se ha puesto de manifiesto en la incautación del material en el primer intento.
Decía que toda la operación más el despliegue mediático que la acompaña sale gratis porque en el caso de los españoles, a diferencia de los rescatados por otros países, el Estado puso a su disposición un avión militar para transportarlos. Y en el caso de quienes no quisieron pisar un aparato bélico les pagó un billete en línea regular.
O sea, que viajar en un crucero propagandístico a Gaza, aunque no se llegue a sus costas, no es un sacrificio desproporcionado, ni siquiera porque se esté unas horas en una prisión israelí y se denuncien presuntas torturas sin prueba alguna que las corrobore.
Así que ya tenemos un segundo viaje en perspectiva, aunque se haya firmado un acuerdo de paz en la zona. No parece, pues, que la firma de la paz impresione demasiado a quienes están más cerca de Hamás que de los rehenes israelíes. Tampoco les revuelve las conciencias a los viajeros el que los terroristas estén incumpliendo el alto el fuego matando a los gazatíes que no están de acuerdo con sus tesis.
Ya ven lo que da de sí navegar gratis por el Mediterráneo a golpe y platillo de propaganda. Para tener ánimo de repetir.










