Hay quién se dedica a esto de forma profesional. Gente con experiencia, que, me da la impresión, de que les da lo mismo cual sea el tema de la protesta. No sé cómo se anunciarán, quizá tengan una página web en alguna capa de esa internet profunda, algo así como organizamostualtercado.com.
“Precios razonables, seguro privado, discreción absoluta y descuentos a políticos en activo”. “Nuestro CEO, El Perrakas ofrece todo tipo de servicios funestos sin importar la causa. Somos profesionales. Compruebe en nuestro catálogo nuestros últimos éxitos y nuestro personal en activo. Abiertos desde 1978”.
Con el tema de Palestina se están haciendo de oro.
Revientan eventos deportivos, pero sin llegar al rey, el fútbol, no sea que la cosa se les tuerza. Porque en España a la gente se le pueden tocar mucho las narices, pero ojo, no puedes tocarles ni el fútbol ni el coche. Ahí hemos dado en duro.
Lo último es reventar procesiones.
Pues que tengan cuidado, porque hay otra cosa que no puedes quitarle a la gente, y son sus tradiciones. No es solo un acto religioso, es una tradición que muchos siguen sin ser practicantes.
Podemos hacer apuestas, pero yo creo que todo ese rollo con Palestina seguirá durante meses.
El gobierno tiene muchas cosas que les gustaría enterrar y para eso, nada como levantar una buena polvareda. Para eso, no se puede confiar solo en descerebrados amateurs. Se necesitan profesionales.
Por otro lado, los oportunistas habituales también se sumarán gustosos a la algarada, con tal de que su foto circule por internet. Seguidos, como no, por los ignorantes que protestan según esté de moda o no el tema. Porque el kilo de palestino está ahora a precio de angulas.
Los cristianos del Congo, los kurdos o las mujeres afganas están demodé. Nadie los mienta, el kilo está muy rebajado.
En todos los pueblos hay un tonto y últimamente hay muchos. Siempre se puede contar con un idiota que acuda con la banderita de marras. De hecho, estoy echando en falta un buen mercadillo mantero de venta de pañuelos palestinos y banderitas. No sé aún como nadie ha visto el negocio.
Quizá organizamostualtercado.com abra una división de venta textil, con personal seleccionado en las pateras y los centros de acogida. Puede que las chicas de la Cruz Roja se puedan sacar un extra haciendo la selección de personal in situ. Es una idea. Ya sabemos que todo lo que berrea “comunismo” está siempre muy a favor del capitalismo.
“Manteros for Palestine”, así, sin anestesia.
Aún no me explico cómo las grandes marcas de lujo no han visto el nicho de mercado. Sería el pañuelo más vendido, por ejemplo, de Hermés, en España. La “pijo progresía” estaría encantada. Yolanda, Irene y Juanita, los coleccionarían.
También echo en falta, en esos saraos, a los vendedores ambulantes ofreciendo botes de cerveza y cubatas “para llevar”. Que eso de desgañitarse, da mucha sed.
Quizá a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado les podría venir bien montarse la competencia.
“terreventamoslaprotesta.com”. “Policías retirados con amplia experiencia en disturbios. Repartimos hostias como panes. Con más experiencia en “embolsar” que una cajera del Saturn. Llámenos. Precios populares”.
Y cómo no, hay que ver lo del transporte, porque últimamente trasladar a la misma gente en autobuses, canta un poco. Pero claro, si quieren llegar, no digo ya puntualmente, sino llegar. Que se olviden de los trenes. Y de los aviones ni hablamos, porque además de caros, si pasan por Barajas puede que contraigan la peste bubónica y fastidien la diversión.
Lo cierto es que montar estas “protestas” estas baraúndas, no es nada fácil.
Sobre todo, porque no se puede confiar en la asistencia espontánea del suficiente número de idiotas radicalizados y lobotomizados. Hacen ruido, pero son menos de lo que parece. A la hora de la verdad, se largan una hora antes de clase con una banderita, y luego se van a casa porque su madre les ha preparado un cocido buenísimo. Se hacen un Tik Tok y ¡misión cumplida!. La paz mundial está en deuda con ellos.
La protesta es algo muy serio. No se pueden hacer las cosas al tun tún. Se necesitan profesionales para que, como decía Hannibal Smith, “los planes salgan bien”.







