CC.OO. carga duramente contra la cúpula de la EMT de Valencia
La sección sindical de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) Valencia de CCOO ha denunciado que la jefa de Administración de la entidad, despedida cuando se detectó el fraude de cuatro millones de euros en la entidad, fue «utilizada como cabeza de turco e un intento mezquino de salvar el cuello propio».
El sindicato ha manifestado su «vergüenza ajena» ante los acontecimientos que han tenido lugar en la Empresa Municipal de Transportes de Valencia.
Hay tres personas por encima de la trabajadora despedida que no detectaron en 20 días la salida de 4 millones de €
Hasta el momento, buena parte de las miradas se han fijado en la que fuera jefa de Administración de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Valencia Celia Zafra, quien fue partícipe -consciente o inconscientemente- en el fraude que ha dejado un boquete en las arcas de la empresa pública de cuatro millones de euros, que acabaron en Hong Kong, China. Sin embargo, lo cierto es que la empleada, que fue fulminantemente despedida, forma parte de un organigrama directivo en el que hay, entre los muchos puestos directivos, tres personas que se encuentran en los escalones superiores y que durante 20 días tampoco detectaron la salida de dinero en las ocho transferencias dirigidas al país asiático.
Se trata, en primer lugar, de la jefa de departamento de Finanzas, Esmeralda Aparisi, su jefa inmediata; por encima se halla la responsable del área de Gestión, María Rayón, y justo a la cabeza del organigrama, el gerente de la empresa, Josep Enric García Alemany, quien a su vez cuenta con una asesora jurídica, Virgina Álvarez. Ninguno de ellos se percató de las ocho salidas de dinero de la cuenta bancaria de la empresa pública.
Los ocho pagos se hicieron, concretamente, los días 3, 6, 9, 11, 13, 17, 18 y 20 de septiembre. Dos semanas y media de transferencias en las que, al parecer, nadie más que la empleada despedida revisó los movimientos de la cuenta bancaria. Ningún directivo se percató de la irregularidad de estos pagos a dos cuentas extranjeras. Fue el día 23 de septiembre, 20 días después de la primera transferencia, cuando los responsables del banco contactaron con el gerente para alertar de estas anormalidades.
Directivos de baja o fuera del país
Según parece, durante el período en el que se produjeron los pagos la jefa del área de Gestión, María Rayón, cuya firma había sido presuntamente falsificada, se encontraba de baja maternal. Asimismo, el gerente de la empresa se encontraba fuera del país cuando se estaban desarrollando los hechos.
Los interrogantes que se han extendido entre trabajadores de la empresa y miembros de la oposición se centran en quién se encargaba de supervisar la caja que manejaba la empresa en aquellos días y si únicamente es la jefa de Administración, situada en el cuarto escalón del organigrama, la que acostumbra a hacerlo.
Parte de los directivos habian sido informados de los pagos días antes del 23 de septiembre
Aunque según adelantan diversas fuentes, estos directivos, o al menos parte de ellos, eran conocedores de la situación. Por tanto de los pagos desde días antes del 23 de septiembre. Con lo que la labor de vigilancia era NULA y permitieron varios pagos posteriores.
CCOO defiende la improcedencia del despido de la trabajadora
CCOO ha reclamado que «debería haber habido un proceso donde se hubiera determinado si la trabajadora había cometido alguna infracción merecedora de sanción». Destacando que, «experiencias de hechos anteriores, con despidos igual de fulminantes de directivos han acabado con los directivos readmitidos. Teniendo un coste económico del que algún día nos enteraremos».
«En este caso, y salvo que la investigación policial diga lo contrario, confiamos en que la compañera defienda su inocencia y recupere su empleo en los tribunales», han añadido desde CC.OO.










