La movilidad en Valencia vuelve a estar en el centro del debate ciudadano. Mientras el Ayuntamiento continúa ampliando carriles bici con nuevos tramos, los vecinos denuncian que la ciudad se queda sin sitio para aparcar. La pérdida de plazas de estacionamiento en los últimos años, unida al aumento de zonas de pago, a las restricciones de tráfico y a la conversión de espacios para otros usos, está generando una creciente preocupación entre los conductores, especialmente en los barrios más poblados.
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Proyectos como el del nuevo carril bici de Archiduque Carlos, en plena ejecución, se suman a la lista de actuaciones que suprimen espacios destinados hasta ahora a estacionar vehículos.
El concejal de Movilidad, Jesús Carbonell, visitó recientemente las obras del primer tramo de esta infraestructura, de 300 metros, que conectará con las vías ciclistas ya existentes y alcanzará los 2,2 kilómetros al completarse. La actuación, que cuenta con financiación del programa europeo Next Generation, se extiende por barrios como Sant Isidre, Safranar, Vara de Quart, Tres Forques y Patraix. Carbonell subrayó que el proyecto “responde a una demanda ciudadana planteada en los presupuestos participativos DecidimVLC” y que mejorará la conectividad ciclista y la accesibilidad en la zona.
Más motos, menos coches
Paralelamente, el Ayuntamiento ha iniciado un proceso de adaptación de plazas de estacionamiento en los pasos de peatones con el objetivo de mejorar la seguridad vial. La medida, que responde al nuevo Reglamento General de Circulación aprobado en junio, consiste en sustituir las plazas de coches cercanas a los pasos por plazas de motos.
Tal como ha explicado Carbonell, se trata de una iniciativa “recomendada por la DGT y ahora de obligado cumplimiento” que permitirá ganar visibilidad en los cruces y prevenir accidentes, sobre todo entre los peatones más vulnerables: menores, personas mayores o con movilidad reducida.
Durante este mes de septiembre, las actuaciones se concentran en las avenidas Amado Granell Mesado, Arnau de Vilanova y Doctor Peset Aleixandre, así como en las calles Doctor J.J. Dómine, Emili Baró, Federico García Lorca, Roger de Lauria y Jacinto Benavente. En esta primera fase, 58 plazas de coches han sido reconvertidas en 137 para motos, liberando además espacio en las aceras.
Aunque la medida se enmarca en una normativa estatal y persigue un objetivo de seguridad, en la práctica supone una nueva reducción del número de plazas para turismos en superficie, algo que preocupa a muchos vecinos. Carbonell ha señalado que se intentará reordenar los espacios “para evitar la pérdida del mayor número posible de plazas de coches”, pero la percepción ciudadana es que la capacidad de estacionamiento en Valencia sigue menguando.
Un problema que no se detiene
El problema del aparcamiento no es nuevo. Durante el anterior mandato, el entonces concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi (Compromís), ya fue acusado de modificar informes técnicos que advertían del aumento de contaminación derivado de la reducción de plazas.
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Ahora, con un nuevo gobierno, las críticas apuntan a que las políticas de movilidad continúan en la misma dirección.
Valencia corre el riesgo de convertirse en una ciudad inaccesible para quienes dependen del coche en su día a día. Sin embargo, los proyectos que dejan a los valencianos sin poder aparcar en la calle, no paran de crecer. Y esa percepción, compartida por muchos valencianos, amenaza con convertir el estacionamiento en uno de los grandes frentes políticos y sociales de la ciudad en los próximos años.









