La Fundación Deportiva Municipal (FDM) ha invertido 215.715 euros en el suministro e instalación del nuevo césped artificial del campo de fútbol 7 y fútbol 11 del polideportivo de Marxalenes.
“Continuamos avanzando con la revitalización de la red de instalaciones deportivas en nuestros barrios, impulsando inversiones vitales para mejorar la experiencia deportiva en la ciudad”, ha explicado la concejala de Deportes y presidenta de la FDM, Rocío Gil.
Gil ha recordado que “los campos de fútbol de Marxalenes fueron los primeros que se construyeron con hierba artificial en toda València en el año 2003, por lo que era justo acometer esta inversión para continuar dando vida a la instalación y al vecindario”.
Césped artificial de última generación
La actuación ha permitido la colocación de césped artificial de última generación, conforme a la normativa europea UNE-EN 15330-1 para campos de uso exterior y al pliego técnico del Instituto de Biomecánica de València (IBV).
El nuevo material cuenta con una fibra monofilamento de polietileno de 60 mm de altura, con un soporte de tejido de polipropileno o poliéster reforzado, para garantizar estabilidad y durabilidad. Además, el caucho utilizado es reciclado, cumpliendo criterios medioambientales.
Para asegurar la calidad del producto, una vez completada la instalación se realizará un ensayo técnico por un laboratorio acreditado por ENAC, que certificará el cumplimiento de las características técnicas y de seguridad exigidas.
Un campo histórico del barrio de la Saïdia
El campo de fútbol de Marxalenes está ubicado en la calle Sant Pancraç, en el distrito de la Saïdia, sobre una parcela de 7.862 metros cuadrados. Dispone de un campo de fútbol 11 (107 x 56 m) y otro de fútbol 7, ambos gestionados por el club Històrics València.
La instalación, construida en 2003, no había renovado su césped desde 2014 y actualmente es utilizada por 447 futbolistas de la escuela del club.
Sustitución necesaria tras una década de uso
El césped artificial se ha convertido en el pavimento más aconsejable para las superficies deportivas al aire libre, especialmente en grandes campos.
Desde su implantación, ha evolucionado para mejorar sus propiedades técnicas, de seguridad y de juego.
Sin embargo, al tener una vida útil de unos diez años, los técnicos consideraban necesaria su sustitución para mantener las condiciones óptimas y garantizar la seguridad de los deportistas.














