El Ilustre Colegio de Procuradores de Valencia (ICPV) ha celebrado su 150 aniversario con una dura crítica a la reforma judicial. Su decana, Begoña Mollá, ha aprovechado el acto conmemorativo, celebrado en la Ciudad de la Justicia, para cuestionar la Ley Orgánica 1/2025 de medidas en materia de eficiencia del servicio público de justicia, que, según ha denunciado, ha sido impuesta «por quien nunca ha pisado un tribunal y desconoce cuál es la realidad de nuestros órganos judiciales».
Ante el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV), Manuel José Baeza, y otras autoridades judiciales, Mollá ha defendido que celebrar la historia de la institución no debe implicar guardar silencio ante los problemas actuales. «Nuestra justicia no puede seguir por este camino», ha advertido.
Una reforma que, según el ICPV, no escucha a los profesionales
La decana ha reconocido que conceptos como modernización, transformación y eficiencia son objetivos necesarios, pero ha cuestionado que se estén materializando en la práctica. «La verdadera eficiencia no se proclama en el Boletín Oficial del Estado. La verdadera eficiencia se demuestra cada mañana en nuestros juzgados», ha afirmado.
A su juicio, una reforma de esta envergadura debería haberse diseñado mediante el diálogo, la planificación, la dotación suficiente de recursos y la escucha a quienes conocen el funcionamiento de la justicia desde dentro. Sin embargo, ha lamentado que se legisle «para los profesionales de la justicia, pero sin escuchar suficientemente a los profesionales de la justicia».
Mollá también ha rechazado que la modernización se limite a modificar nombres, estructuras y organigramas. Cambiar la denominación de un órgano judicial, ha señalado, no elimina los retrasos ni garantiza que se resuelvan los problemas existentes.
«Bajo el nombre de eficiencia» se puede deshumanizar la justicia
Uno de los principales avisos de la decana se ha centrado en el riesgo de que la reforma termine «deshumanizando la justicia, invisibilizando a sus profesionales y alejando a los ciudadanos de los tribunales».
Mollá ha recordado que las dificultades del sistema no afectan únicamente a quienes trabajan en él, sino también a las personas que esperan una respuesta judicial. Cuando la justicia llega tarde, no responde o resulta inaccesible, ha señalado, se resiente también la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
La aplicación de la reforma presenta, según ha explicado, dificultades añadidas en comunidades como la valenciana, con competencias transferidas, que deben afrontar los cambios con los presupuestos disponibles. En este contexto, ha agradecido el trabajo de la Conselleria de Justicia, el TSJCV, la Secretaría Coordinadora Provincial y los presidentes de los tribunales de instancia para intentar que el nuevo sistema funcione.
Los procuradores reclaman atención y respeto en los juzgados
Otra de las reivindicaciones centrales del discurso ha sido la mejora de la atención a los profesionales en los órganos judiciales. La decana ha denunciado las dificultades para comunicarse con los juzgados y ha defendido que los procuradores no solicitan privilegios, sino condiciones básicas para desarrollar su trabajo.
«Resulta profundamente injusto que quienes contribuimos al funcionamiento de la justicia tengamos que reclamar, una y otra vez, algo tan elemental como ser atendidos, escuchados y respetados», ha afirmado.
Aunque ha reconocido los esfuerzos de la Conselleria y del TSJCV para mejorar la atención presencial y telefónica, ha insistido en que la comunicación directa con los órganos judiciales no puede convertirse «en una carrera de obstáculos».
También ha alertado de que los retrasos, los fallos tecnológicos y la sobrecarga de trabajo no deben normalizarse. «La justicia tiene rostro humano y detrás de cada expediente hay una persona que espera una respuesta», ha recordado antes de asegurar que el Colegio no se resignará a contemplar en silencio el deterioro del sistema.
El futuro de la profesión y la reivindicación de pensiones dignas
Mollá se ha referido asimismo a la nueva etapa del Consejo General de Procuradores de España, presidido por Alberto García Barrenechea, presente en la celebración. De esta nueva dirección espera «diálogo, cercanía, transparencia y defensa firme» de los intereses profesionales.
La decana también ha agradecido la labor de su antecesor, Ricardo Garrido, y ha reconocido la lucha de los procuradores mutualistas por conseguir «una pensión digna». En esta reivindicación ha destacado el papel de Ana Pons, Carmen Lis y Moisés Toca, integrantes de la Junta de Gobierno del ICPV.
«Los grandes avances nunca nacen de la resignación, sino de la perseverancia», ha subrayado.
Un siglo y medio de historia del Colegio de Procuradores
El Ilustre Colegio de Procuradores de Valencia se constituyó el 9 de octubre de 1876 y es actualmente uno de los colegios de procuradores más grandes de España y el primero de la Comunitat Valenciana.
Durante el acto, Mollá ha recordado especialmente a María José Victoria Fuster, primera mujer decana de la institución, entre 1994 y 1996, a quien ha atribuido haber abierto una puerta que «nunca más volvió a cerrarse». También ha evocado la Medalla de Oro de la Ciudad de Valencia y el Premio Berní i Català del Colegio de Abogados, reconocimientos recibidos este año.
La ceremonia ha incluido un homenaje a los procuradores que cumplen 25 y 50 años de ejercicio, la jura o promesa de los nuevos colegiados y el nombramiento como colegiados de honor del Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia y del Tribunal del Rollet de Gràcia de l’Horta d’Aldaia. El acto ha concluido con el himno compuesto por Sento Escribano Mollá para la conmemoración.
Entre los asistentes se encontraban el fiscal superior de la Comunitat Valenciana, José Francisco Ortiz; el secretario autonómico de Justicia, José Luis Font Barona; el decano del Colegio de Abogados de Valencia, José Soriano, y representantes de colegios de procuradores de toda España.
Mollá ha cerrado su intervención con un reconocimiento a la institución y a quienes la integran: «Por su historia, por sus valores y, sobre todo, por las personas que le dais vida, para mí el Ilustre Colegio de Procuradores de Valencia es y será siempre el mejor colegio de España».









