El fenómeno meteorológico de la DANA ha causado daños (inundaciones de zonas, calles, viviendas y locales; daños a infraestructuras y redes de servicios básicos, como electricidad, agua, gas y comunicaciones, etc.) de consideración en, al menos, 65 municipios.
Estos municipios se sitúan básicamente en las comarcas de L’Horta Sud, La Plana de Utiel-Requena, La Hoya de Buñol, La Ribera Alta, L’Horta Sud, El Camp del Turia y también a algunos municipios de la Ribera Baja y Los Serranos y tres barrios de la ciudad de Valencia.
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Todos ellos suman una población de 845.371 habitantes, el 31,8 por ciento de la población de la provincia de Valencia.
En estos 65 municipios (incluyendo los barrios afectados de la ciudad de Valencia), se ubican 54.289 empresas -una de cada tres empresas de la provincia-, 123 parques empresariales y polígonos industriales; y residen más de 354.000 trabajadores (el 33,5% del total de afiliados de la provincia).
Los efectos de la DANA han afectado a todo tipo de actividades económicas, desde las agrícolas a las industriales y de servicios.
De estos municipios, en al menos en 32 localidades, los daños causados se pueden considerar como severos o muy grandes, por sus consecuencias en la pérdida de vidas humanas, afección a amplias zonas urbanizadas y la gravedad de las consecuencias sobre las viviendas, infraestructuras y servicios, con un alto grado de afectación a la actividad económica local.
Residen 535.479 personas, una quinta parte de la población provincial. Se ubican, según el Directorio central de empresas (DIRCE, 2023), 31.567 empresas, el 17,8 por ciento de la provincia. Estas empresas desarrollan su actividad en 34.855 locales (establecimientos, tiendas, naves, despachos, oficinas…) y se localizan 63 parques empresariales/ polígonos industriales. En esos municipios residen 217.676 trabajadores (el 20,5 por ciento provincial).
Considerando los efectos de la DANA sobre el conjunto de los 65 municipios más afectados, se estima que un número aproximado entre 4.000 y 4.500 locales situados en plantas bajas en los que se desarrollaba actividad económica pueden haber sufrido daños de cierta consideración.
De estos, entre 1.600 y 1.800 locales corresponderían a tiendas o establecimientos comerciales minoristas muy afectados por los daños.
Además, las consecuencias de este fenómeno han afectado, al menos, al funcionamiento de 34 mercados municipales y 11 parques/centros comerciales.
Hasta el momento, las principales consecuencias de este episodio para la actividad empresarial y, específicamente, para el comercio minorista han sido diversas. En primer lugar, los municipios cuyas actividades económicas se han visto más afectadas, según los datos disponibles, incluyen a Alaquàs, Albal, Aldaia, Alfafar, Algemesí, Benetússer, Catarroja, Llocnou de la Corona, Massanassa, Paiporta, Picanya, Sedaví, Utiel y el barrio de La Torre de la ciudad de Valencia.
En estas localidades, se ha producido la inundación de cientos de locales, naves y bajos comerciales, lo que ha ocasionado daños materiales en las instalaciones, equipos, mobiliario y vehículos. Además, las pérdidas de existencias, productos y mercancías almacenadas han sido considerables.
Asimismo, los grandes equipamientos comerciales, como el Parque Comercial Alfafar Parc, el Parque Comercial Sedaví, el MN4 y el Centro Comercial Bonaire, figuran entre los más afectados. No solo han sufrido las consecuencias de las inundaciones, sino también de los saqueos, que han impactado en negocios situados tanto en estos centros como en los cascos urbanos.
Por otra parte, los cortes prolongados del suministro eléctrico en numerosos municipios han derivado en pérdidas de mercancías y productos perecederos. Esto ha afectado gravemente a los negocios de estas zonas.
A esto se suma la inundación de almacenes y centros de distribución y logísticos, muchos de ellos localizados en parques y polígonos que han quedado anegados, lo cual está perjudicando la cadena de suministro en toda la región.
Además, el cierre de carreteras y vías de comunicación, tanto de la red principal como de la secundaria, ha generado problemas en el transporte y la logística, lo que impide una circulación fluida de mercancías. Finalmente, estos mismos problemas de acceso han dificultado la llegada de trabajadores y clientes a los negocios, afectando directamente la actividad económica en estos municipios.









