SOS Hostelería, asociación con sede en la Comunidad Valenciana en la que participan autónomos y empresarios del sector en toda España, ha realizado entre los días 18 y 19 de marzo una consulta entre sus asociados de Valencia y otros municipios colindantes que plantan Fallas.
El resultado refleja una mejora clara en la actividad del sector, con un incremento del 7,5% en las ventas respecto a las Fallas de 2025. Estos datos, además, tienen un carácter representativo, ya que abarcan a los cerca de 13.000 establecimientos de hostelería distribuidos en más de 30 municipios donde se celebran las fiestas, lo que permite trazar una imagen bastante fiel del comportamiento general del sector durante estas fechas.
Efecto del mal 2025
El crecimiento registrado este año no puede analizarse sin tener en cuenta el contexto del ejercicio anterior, que estuvo marcado por factores que perjudicaron notablemente la actividad hostelera
Rafael Asensio, presidente de SOS Hostelería, ha recordado que en 2025 la Cremà cayó en mitad de la semana, lo que redujo la afluencia de público, y además las condiciones meteorológicas fueron adversas durante buena parte de las fiestas. Por ello, aunque los datos de 2026 son positivos, todavía no permiten recuperar los niveles de facturación alcanzados en 2024, considerado un año de referencia para el sector.
Calendario favorable
Uno de los elementos clave que explican la mejora de este año ha sido la configuración del calendario festivo, que ha favorecido una mayor movilidad y presencia de visitantes.
Desde la asociación destacan que la coincidencia de los días principales con el fin de semana, especialmente el 14 y 15 de marzo, generó los picos más altos de consumo. Además, el hecho de que tras la Cremà exista un puente en varias comunidades autónomas, incluida la Comunidad Valenciana, podría seguir impulsando los resultados globales al alargar la estancia de visitantes y aumentar el gasto en hostelería.
Alta demanda y logística
El incremento de la actividad también ha tenido un impacto directo en la cadena de suministro, obligando a reforzar la logística para poder atender la elevada demanda. En este sentido, SOS Hostelería ha puesto en valor el esfuerzo realizado por los distribuidores, que han tenido que responder a un volumen de consumo muy superior al habitual. Según datos de Coca-Cola, la demanda en marzo es un 60% mayor que en un mes normal, lo que evidencia la intensidad de la actividad durante las Fallas. Asimismo, la asociación respalda estudios como los de la Universitat de València, que estiman un impacto económico superior a los 200 millones de euros en el sector hostelero.
Impacto desigual
A pesar del crecimiento generalizado, el impacto económico de las Fallas no se reparte de forma homogénea entre todos los establecimientos. Tal y como señala el presidente de SOS Hostelería, los locales situados en zonas céntricas o en áreas con fallas de sección especial concentran una mayor afluencia de público y, por tanto, obtienen mejores resultados. En cambio, los negocios ubicados en barrios menos transitados no experimentan el mismo nivel de beneficio, lo que refleja las diferencias territoriales dentro del propio sector.
Más empleo
El aumento de la actividad durante las Fallas también ha tenido su reflejo en el mercado laboral, con un incremento significativo de las contrataciones temporales.
De los 6.440 empleos específicos que generan estas fiestas durante el mes de marzo, alrededor de 1.500 corresponden al sector de la hostelería. Estas incorporaciones han sido necesarias para cubrir horarios más amplios y atender los picos de demanda, especialmente en los establecimientos situados en puntos estratégicos como la Plaza del Ayuntamiento y otras zonas céntricas de gran afluencia.









