El 2º Congreso Internacional del Patrimonio de la Obra Pública y de la Ingeniería Civil recala durante dos días en València, tras la jornada de bienvenida ayer en Castellón y antes de su clausura prevista para el viernes en Alicante. Un encuentro que está reuniendo a cerca de 500 congresistas y que cuenta en su programa con 170 ponentes para reflexionar sobre el valor y los retos del sector.
La inauguración ha contado con representantes del Colegio de Ingenieros de Caminos, la Diputación de Valencia, el Ayuntamiento de Valencia y el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO). Javier Machí, decano del Colegio en la Comunitat, ha destacado la «dimensión del compromiso de nuestra profesión con la sociedad a través de las obras de ingeniería civil».
La ingeniería civil como escudo ante catástrofes
Ricardo Martín de Bustamante, vicepresidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, ha resaltado que el congreso es una oportunidad para reivindicar la importancia de las infraestructuras en la protección ciudadana. Como ejemplo, ha citado el encauzamiento del río Turia, señalando que «durante la DANA salvó miles de vidas».
Por su parte, el concejal de Urbanismo, Juan Giner, ha enfatizado que el trabajo de los ingenieros construye un futuro más seguro y ha aprovechado el foro para reclamar un «Plan Sur», esperando que de este congreso internacional del patrimonio salgan las soluciones técnicas necesarias para su desarrollo.
Vertebración del territorio y legado histórico
Reme Mazzolari, vicepresidenta segunda de la Diputación de Valencia, ha puesto en valor el patrimonio de las carreteras de interior, mencionando la recuperación de la antigua carretera de Madrid a su paso por Contreras. Asimismo, Hugo Morán (MITECO) ha definido las infraestructuras como «testimonio básico de un país» y piezas clave en la articulación del territorio y la economía.
A lo largo de esta jornada en València se han sucedido ponencias relativas a la caracterización del paisaje, obra hidráulica, ferrocarril e infraestructuras portuarias. El congreso, que finaliza el 10 de abril, aborda de forma integral la conservación y puesta en valor del patrimonio de la ingeniería civil como motor de reactivación turística.










