Umivale Activa y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) han publicado una serie de fichas regionales sobre la incapacidad temporal (IT) en España que ofrecen una radiografía detallada de la evolución de las bajas laborales en las comunidades autónomas. El informe concluye que las jornadas laborales potenciales perdidas por incapacidad temporal alcanzaron el 5,94 % en 2024, lo que representa un incremento del 44 % respecto a 2018.
El estudio pone de manifiesto una importante disparidad territorial. Mientras la Comunidad de Madrid registra el menor porcentaje de jornadas perdidas, con un 4,93 %, Canarias alcanza el valor más elevado, con un 8,2 %. Además, el crecimiento de la incapacidad temporal también varía entre territorios: Baleares presenta el menor incremento, con un 31 %, mientras que Canarias y Galicia lideran el aumento, con un 64 %.
Las bajas de larga duración y la repetición de procesos impulsan el aumento de la incapacidad temporal
Los investigadores explican que la evolución de la incapacidad temporal depende de dos factores principales: la incidencia, es decir, el número de nuevos procesos que se inician, y la duración de las bajas.
Sin embargo, el análisis identifica tres elementos que explican gran parte del incremento registrado en los últimos años: la repetición de procesos de incapacidad temporal por parte de un mismo trabajador, el aumento de las bajas de larga duración y el crecimiento de las patologías de difícil objetivación, especialmente las algias (dolores musculoesqueléticos) y los trastornos de salud mental.
Según el informe, estos tres factores han aumentado en todas las comunidades autónomas, aunque con diferente intensidad.
Navarra y Cataluña registran más procesos, mientras Canarias y Galicia destacan por su duración
En cuanto a la incidencia, Navarra y Cataluña encabezan el número de nuevos procesos por cada mil trabajadores, seguidas por el País Vasco y Baleares.
No obstante, el estudio advierte de que una mayor frecuencia de bajas no implica necesariamente un mayor número de jornadas perdidas. Canarias y Galicia presentan una incidencia inferior a la de estas comunidades, pero acumulan más ausencias debido a la mayor duración de los procesos.
En el caso de la prevalencia —que mide el número de bajas que permanecen activas— Canarias, Galicia, Cantabria, País Vasco, Murcia y Asturias registran los valores más elevados, mientras que Madrid, Baleares y La Rioja se sitúan por debajo de la media nacional.
Las bajas superiores a un año concentran hasta un tercio de las jornadas perdidas
Aunque los procesos de incapacidad temporal con una duración superior a un año representan únicamente entre el 3 % y el 6 % del total de las bajas, concentran aproximadamente entre una cuarta parte y un tercio de todas las jornadas laborales perdidas.
Además, estas bajas prolongadas explican entre el 35 % y el 40 % del crecimiento de las ausencias registrado desde 2018, convirtiéndose en el principal factor diferenciador entre las comunidades con mayor impacto de la incapacidad temporal.
El informe también destaca el incremento de las bajas muy cortas, inferiores a tres días, que han aumentado en todas las autonomías. Castilla-La Mancha lidera este crecimiento con un incremento del 152 %, mientras que Navarra registra el menor aumento, del 63,5 %. Aunque generan pocas jornadas perdidas, los autores advierten de su impacto sobre la organización empresarial cuando se producen de forma repetitiva.
La repetición de bajas explica hasta el 78 % de los procesos
El estudio señala que el porcentaje de trabajadores que repite procesos de incapacidad temporal oscila entre el 8 % y el 24 %, dependiendo de la comunidad autónoma.
Sin embargo, este colectivo concentra entre el 50 % y el 78 % de todas las bajas y entre el 47 % y el 73 % de las jornadas perdidas.
Navarra, Cataluña y País Vasco presentan los niveles más elevados de repetición, mientras que Extremadura registra los valores más bajos.
Los problemas de salud mental y las algias concentran la mitad de las jornadas perdidas
El informe concluye que las patologías de difícil objetivación, especialmente las relacionadas con las algias y la salud mental, representan aproximadamente la mitad del impacto de la incapacidad temporal en España.
Su peso supera el 55 % del total de las jornadas perdidas en comunidades como Canarias, Asturias, Galicia, Cataluña y País Vasco. En Canarias alcanzan el 57 %, mientras que en Asturias representan el 56,6 % y en Galicia el 56,2 %.
Además, la salud mental es la categoría que más ha crecido en los últimos años, llegando a incrementar su contribución al indicador de incapacidad temporal hasta un 130 % en algunas comunidades autónomas.
Por último, el estudio refleja que el porcentaje de procesos de más de un año que finalizan con una incapacidad permanente se ha reducido respecto a 2018 en todas las comunidades. Cantabria registra la mayor proporción de estos casos, seguida por Cataluña y Andalucía, mientras que Navarra presenta el porcentaje más bajo.









