El National Institute on Drug Abuse (NIDA) sitúa entre el 40 % y el 60 % la tasa de recaída en personas tratadas por trastornos por consumo de sustancias, una cifra similar a la de otras enfermedades crónicas. Desde Esvidas recuerdan que la recaída no comienza con el consumo de una sustancia, sino mucho antes, cuando la persona abandona las rutinas, deja de cuidar su proceso terapéutico y aparece una falsa sensación de control.
Así lo explica Elías Vázquez, director del Instituto Terapéutico Andaluz (ITA), quien comparte una doble perspectiva: la profesional y la personal. Tras permanecer siete años sin consumir, experimentó una recaída que, según reconoce, había comenzado un año antes.
Su testimonio, recogido en el pódcast Hablemos de Adicciones de Esvidas, pone el foco en los factores psicológicos y conductuales que preceden al consumo. «Fue a los siete años, pero empezó un año antes», resume Vázquez.
El autoengaño y el abandono del tratamiento aumentan el riesgo de recaída
Según explica el director terapéutico del ITA, después de recuperar la estabilidad laboral y personal comenzó a pensar que había dejado de ser una persona con adicción. Esa percepción le llevó a abandonar progresivamente hábitos que habían sido fundamentales para mantener su recuperación, entre ellos la asistencia a grupos de apoyo.
«Empecé a pensar: igual no soy adicto», recuerda. Esa idea fue debilitando los pilares que sostenían su proceso hasta desembocar en una nueva recaída.
José Manuel Zaldúa, psicólogo, director y socio fundador de Esvidas, señala que este tipo de situaciones forman parte del curso habitual de una enfermedad crónica y no deben interpretarse como un fracaso del tratamiento. «La recaída no significa que el tratamiento haya fracasado, sino que forma parte del riesgo de una enfermedad crónica y debe servir para ajustar el proceso terapéutico», explica.
Para Vázquez, la clave está en mantener presente la propia vulnerabilidad: «Si tú te olvidas lo que eres, vuelve a pasar».
Abstinencia y recuperación no son lo mismo
Uno de los mensajes centrales del episodio es la diferencia entre mantenerse sin consumir y encontrarse realmente en recuperación.
Elías Vázquez sostiene que dejar las drogas constituye únicamente el primer paso, mientras que la recuperación implica transformar la forma de vivir, modificar hábitos, fortalecer las relaciones personales, trabajar la honestidad y construir un proyecto vital con sentido.
«Hay dos maneras de no tomar drogas. Una es estar abstinente, seguir siendo la misma persona, con defectos, con una vida que no te gusta. Y otra cosa es estar en recuperación», afirma.
Desde esta perspectiva, rechaza el concepto de «exadicto» y prefiere definirse como una persona «adicta en recuperación», al considerar que la enfermedad requiere atención continua durante toda la vida.
La adicción, una enfermedad marcada por el olvido y el autoengaño
Vázquez define la adicción como «la enfermedad del olvido», una expresión con la que describe la tendencia de la mente a minimizar el sufrimiento vivido y recordar únicamente los aspectos positivos asociados al consumo.
Además, la considera también «la enfermedad del autoengaño», ya que la persona puede llegar a convencerse de que controla la situación o de que nunca existió un problema real.
Según explica, este proceso aumenta el riesgo cuando desaparecen los espacios de acompañamiento y reflexión que ayudan a mantener una visión realista de la enfermedad.
Por ello, insiste en la importancia de continuar participando en grupos de apoyo incluso después de finalizar el tratamiento intensivo.
El seguimiento a largo plazo y el propósito vital, claves para prevenir recaídas
A partir de su experiencia personal y profesional, Vázquez cuestiona la idea de un alta terapéutica definitiva. En el Instituto Terapéutico Andaluz mantienen grupos gratuitos de seguimiento para antiguos pacientes con el objetivo de reforzar el recuerdo de la enfermedad y reducir el riesgo de recaídas.
«Cuando pase el primer año necesito que tengas un sitio donde ir y recordar una vez o dos al mes lo que eres», explica.
El especialista también destaca la importancia de encontrar un propósito vital más allá de la estabilidad económica o laboral. En su caso, ese propósito llegó al dedicar su vida al acompañamiento de personas con problemas de adicciones.
Finalmente, recuerda que la adicción debe abordarse sin culpabilizar a quien la padece, aunque sí desde la responsabilidad personal para mantener el compromiso con la recuperación.









