La acampada por el derecho a la vivienda de la Puerta del Sol de Madrid ha terminado con el desalojo de 334 personas durante la noche de este lunes. La actuación policial se produce después de que los organizadores anunciaran su intención de levantar progresivamente el asentamiento y trasladar las reivindicaciones a los barrios. En Valencia, por el contrario, la acampada instalada en la plaza del Ayuntamiento cumple este martes un mes y sus participantes han confirmado que permanecerán allí hasta que se constituya una mesa de diálogo con las instituciones.
La protesta madrileña, conocida como Acampada 26S, comenzó el pasado 26 de septiembre tras una manifestación por el derecho a la vivienda y contra el desahucio de Maricarmen, una vecina de 87 años del distrito de Retiro. El asentamiento llegó a reunir a alrededor de 2.000 personas en sus primeros días, aunque con el paso de las semanas la participación fue cambiando.
La Comunidad de Madrid había solicitado el desalojo judicial de la acampada, al considerar que se estaba produciendo una ocupación ilegal del espacio público y denunciar la inactividad de la Delegación del Gobierno. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid rechazó inicialmente ordenar la evacuación por la vía urgente y posteriormente volvió a descartar la petición al considerar que no se había acreditado la inactividad administrativa alegada.
Finalmente, los organizadores comunicaron su decisión de abandonar la Puerta del Sol y continuar la actividad reivindicativa en los barrios. La Delegación del Gobierno en Madrid señaló que el desalojo policial se produjo como último recurso, después de que, según su valoración, la protesta hubiera perdido su carácter reivindicativo inicial y derivado en alteraciones del orden público. La actuación concluyó con el desalojo de 334 personas.
Valencia mantiene la acampada hasta lograr una mesa de diálogo
La situación es diferente en la plaza del Ayuntamiento de Valencia. La acampada por la vivienda, que comenzó el 3 de octubre tras una manifestación en la Ciudad de las Artes y las Ciencias que terminó con enfrentamientos, cumple este martes su primer mes y mantiene su intención de continuar hasta que se abra una negociación con el Ayuntamiento y la Generalitat Valenciana.
Los participantes reclaman la creación de una mesa de diálogo institucional en la que se puedan acordar medidas concretas, un calendario para aplicarlas y mecanismos que permitan comprobar el cumplimiento de los compromisos. La petición fue planteada el pasado 20 de octubre y, según fuentes de la organización, todavía no se ha producido ningún avance.
Entre sus principales reivindicaciones figuran la regulación de los precios del alquiler, la protección frente a los desahucios, la ampliación del parque público de vivienda y la adopción de medidas contra la especulación inmobiliaria. Una de las portavoces de la acampada ha asegurado que no existe una conversación directa con el Ayuntamiento para constituir esa mesa de negociación.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, afirmó la semana pasada que sí existe interlocución entre el Consistorio y los participantes y expresó su confianza en que el diálogo pueda dar resultados de cara a la campaña navideña. Desde la organización, sin embargo, consideran que esa disposición debe traducirse en compromisos concretos.
Dos protestas independientes con reivindicaciones comunes
Aunque ambas movilizaciones comparten el objetivo de reclamar medidas ante las dificultades de acceso a la vivienda, sus recorridos y decisiones actuales son distintos. En Madrid, los organizadores han optado por abandonar el asentamiento de Sol y trasladar la protesta a los barrios, mientras que en Valencia la continuidad de la acampada está vinculada a la apertura de una negociación institucional.
Desde la organización valenciana han insistido en que ambas movilizaciones son independientes y que la decisión adoptada en Madrid no condiciona su propia hoja de ruta. La portavoz consultada por El Español ha defendido que la protesta no se mantiene por voluntad de permanecer en la plaza, sino para conseguir que sus demandas sean escuchadas.
La acampada valenciana también ha estado marcada por diferentes episodios de tensión. Entre ellos, el dispositivo policial desplegado el 9 d’Octubre ante la amenaza de posibles ataques de grupos ultras y la suspensión de la mascletà prevista para esa jornada. Además, la organización ha señalado que el próximo reto será la instalación de la pista de hielo y el árbol de Navidad en la plaza del Ayuntamiento.









