Las hojas y la corteza de la planta del anacardo tienen un alto potencial antioxidante para el desarrollo de tratamientos frente al envejecimiento celular y los trastornos relacionados con la edad.
Este es el principal resultado del estudio liderado por el doctor Eloy Bejarano Fernández, investigador “Ramón y Cajal” en la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), donde dirige el Grupo de investigación en Envejecimiento celular y nutrición.
Un estudio internacional publicado en Antioxidants
El trabajo, publicado en la revista científica internacional Antioxidants, se ha realizado en colaboración con investigadores de Estados Unidos, Canadá y Guadalupe, y revela qué partes aéreas de la planta del anacardo son más adecuadas para la obtención de extractos antioxidantes.
En la investigación, el equipo de la CEU UCH caracterizó fitoquímica, electroquímica y biológicamente el potencial antioxidante de extractos acuosos de hojas, corteza, fruto y nuez del anacardo (Anacardium occidentale), utilizados en la medicina popular.
Resultados principales: hojas y corteza, las más eficaces
Según explica Bejarano, “nuestros hallazgos destacan el elevadísimo potencial terapéutico de los extractos de hojas y corteza del anacardo como antioxidantes naturales muy eficaces”.
En contraste, los extractos de fruto y nuez mostraron una actividad mínima y no provocaron una modulación significativa de genes de protección frente al estrés oxidativo. Por ello, las hojas y corteza son consideradas mejores candidatas para diseñar tratamientos fitoterapéuticos contra el envejecimiento celular.
Difusión en congresos científicos
Además de la publicación, el profesor Bejarano presentó los resultados como ponente invitado en el Cellular Aging and Metabolism Symposium 2025 (CAMS2025) en A Coruña y en el Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG2025) en Barcelona.
Un proyecto con amplia colaboración internacional
El estudio contó con investigadores de la CEU UCH (Eloy Bejarano, Alejandro Ponce, Lucía Gimeno, Alicia Doménech y Antonella Locascio), el profesor Salvatore Sauro, el Instituto de Medicina Molecular Aplicada de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, The State University of New Jersey (EE.UU.), The Metabolomics Innovation Centre y la University of Alberta (Canadá), y el laboratorio COVACHIM-M2E de la Universidad de las Antillas (Guadalupe).






