Hace escasas semanas, la Generalitat Valenciana presentaba la «Alianza para las Baterías». Donde pretendía construir un cluster tecnológico con empresas valencianas. Un proyecto liderado por Power Electronics y que buscaba realizar una megafactoría de construcciónd e baterías eléctricas en la Comunitat Valenciana.
Un apoyo para la industria automovilistica, que daría un impluso considerable al vehículo eléctrico. También se buscaba el poder general un cluster tecnologico invirtiendo en I+D+i en el sector de los acumuladores de energía eléctricos.
Según la propia Generalitat Valenciana era el impulso definitivo a un proyecto que se venía gestando desde hace dos años desde el Palau de la Generalitat.
Esta era una oportunidad para generar un nuevo modelo de industrialización, apostando por el sector tecnológico con fuerza para la Generalitat Valenciana.
Pero esta misma semana las malas noticias llegaron desde Madrid
El estado impulsa una infraestructura parecida para Martorell, para poder mitigar los efectos de la factoria Seat en Martorell. Pero como los problemas parece que nunca vienen solos, también extremadura ha anunciado una instalación parecida. Ambos proyectos han tomado la delantera al proyecto de Valencia. Que ahora se relega por parte de Madrid.
Nuevamente la Comunitat Valenciana y su futuro se ¡juega en un terreno ajeno, donde parece, de nuevo, Madrid ha elegido ayudar a otras autonomías nets de la valenciana. Un poder valenciano ya inexistente en Madrid.
Las decisiones del ejecutivo central a veces no responden a criterios estratégicos, sino electroales e intereses propios del Presidente del Gobierno de turno.
Los valencianos siempre perdemos
Ya el primer gobierno de José María Aznar decidió en el famoso pacto del Majestic, vender la lengua valenciana a Jordi pujol a cambio de sus votos para ser investido presidente del gobierno. Ahora la historia se repite, como apsó antes con Zapatero y mariano Rajoy. Esta vez, apuesta claramente por Cataluña para sectores estratégicos relegando a Valencia y lastrando nuestro futuro nuevamente. Los pactos electorales condicionan las decisiones y lastran nuestro futuro. Un hecho innegable e incuestionable.
Los valencianos ya no tenemos ningún poder en Madrid, si es que alguna vez lo hemos tenido. Ahora los que mandan son los socios de gobierno, y más aún los votos de ERC, Junts,… y su apoyo a Sanchez tiene un coste que de nuevo pagaremos los valencianos como daño colateral.
La Ford en la cuerda floja
Ford Almussafes está en horas bajas debido al COVID y ya plantea abiertamente ERES a parte de su plantilla, ya que la producción ha caído, derivadod e la falta de demanda del sector de la automoción, que ha sufrido la crisis del COVID y la movilidad.









