La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ocupa una vez más un escenario polémico, protagonizado por su falta de transparencia y gestión cuestionable de los recursos hídricos. En este caso, la última revelación no hace sino confirmar que la improvisación sigue marcando su hoja de ruta.
La propia CHJ ha admitido, ahora sí, que el aporte del canal sí transporta agua, pero no en los niveles esperados. Esto supone un problema teniendo en cuenta que un verdadero canal diseñado para transportar agua de manera eficiente y en volúmenes adecuados podría haber desempeñado un papel clave en la gestión de las precipitaciones extremas de la pasada riada.
Sin embargo, al no alcanzar los niveles esperados, el canal no solo fracasa en su propósito de regulación hídrica, sino que puede agravar problemas existentes o generar nuevos riesgos. En otras palabras, otro intento fallido de solución que se queda a medias; se arregla algo, pero sigue sin funcionar como debería.
Lo más llamativo de esta situación, es que, a pesar de reconocer el problema, la CHJ ni siquiera ha actualizado su página web con los datos reales. Su justificación resulta bochornosa; alegan que el caudal es tan bajo que “no merece la pena” reflejarlo en los registros oficiales. Esta falta de transparencia no solo es injusta, sino que mina la confianza de los ciudadanos y de los sectores afectados que dependen de información fiable.

La CHJ continúa informando de la existencia de sensores que no están operativos, pero sin especificar cuáles ni ofrecer una solución concreta. Este tipo de acciones provocan una incertidumbre y dificulta que los afectados puedan prever y gestionar con antelación posibles problemas.
Por otro lado, es importante recordar que, aunque el conseller de Emergencias ha cambiado, los responsables de algunas de las peores decisiones siguen en sus puestos. La delegada del Gobierno y el presidente de la CHJ son los mismos que, en su momento, no avisaron a tiempo de la crecida del barranco del Poyo, una negligencia que aún pesa sobre su gestión.







