La Comisión de Investigación sobre los efectos de la DANA del pasado 29 de octubre de 2024 continúa sus trabajos con la comparecencia del arquitecto Julio Gómez-Perretta. Durante la sesión, la senadora del Grupo Parlamentario Popular, María Jesús Bonilla, enfatizó la importancia de las infraestructuras en la prevención de catástrofes y la protección de la ciudadanía.
Bonilla destacó que «el espíritu y el objetivo de esta Comisión es analizar con expertos lo ocurrido y entender por qué el mismo fenómeno tuvo consecuencias distintas según la ubicación». En particular, se refirió al caso del Barranco del Pollo, donde la falta de infraestructuras adecuadas contribuyó a la tragedia. «Donde había infraestructuras, se evitó la catástrofe. Donde no las había, las consecuencias fueron devastadoras», recalcó.
Soluciones técnicas
La senadora subrayó la necesidad de dejar a un lado las disputas políticas y centrarse en soluciones técnicas: «Esto no trata de políticas, trata de personas y de la responsabilidad que tenemos de acometer todas aquellas actuaciones que minimicen la vulnerabilidad de los ciudadanos en igualdad de condiciones». Así, instó a retomar proyectos de infraestructuras hídricas y urbanísticas que permitan reducir el impacto de futuras DANAs.
Por su parte, el arquitecto Julio Gómez-Perretta, hijo de uno de los promotores del Plan Sur de Valencia, explicó cómo este plan logró minimizar los riesgos de inundaciones en la ciudad. «La idea no sólo era desviar el río, sino orientar el crecimiento urbano hacia áreas más seguras, una decisión que demostró ser clave el pasado 29 de octubre», aseguró.
«Si estas obras se hubieran completado, la cantidad de agua que llegó al Barranco del Pollo habría sido mucho menor»
Gómez-Perretta también se refirió a proyectos de infraestructuras hídricas planificados en gobiernos anteriores, como las obras en el barranco del Pollo contempladas en el eje del río Júcar, que fueron suspendidas tras la moción de censura de 2018. «Si estas obras se hubieran completado, la cantidad de agua que llegó al Barranco del Pollo habría sido mucho menor y la catástrofe habría sido completamente distinta», afirmó.
Finalmente, el experto advirtió sobre los riesgos de retrasar proyectos esenciales por motivos políticos. «Si postergamos proyectos urgentes y estructurales, estaremos cometiendo un grave error. Hay que ser francos con la población y reconocer que existen soluciones viables», señaló. Además, propuso la creación de un centro nacional de emergencias que pueda coordinar las respuestas ante catástrofes de gran magnitud.










