Juan Carlos Martínez Martínez: ¡ Yo soy español, español !
Toca felicitar a este grupo de jóvenes futbolistas españoles que ha traído la ilusión y la alegría a nuestro país, haciéndolo además con clase, estilo, y saber hacer. Han conseguido unanimidad mundial, algo complicadísimo, con un trabajo en equipo que visibiliza la importancia, y la necesidad, de un buen liderazgo. Vamos a obviar a algunos argentinos que siguen buscando una razón que pueda desprestigiarlos, tarea imposible, la evidencia es abrumadora, y dicho sea de paso, tampoco son todos, he encontrado periodistas, y ciudadanos argentinos, reconociendo la superioridad de nuestra selección, ¡bien por ellos!, la elegancia también es una virtud ética, que como en la moda, es la capacidad para elegir lo bello, lo moderado, por encima del exceso. Está estupenda la pasión, ser “canchero”, pero cuidado, el exceso lleva al ridículo, y a perder lo nuclear de los deportes, esfuerzo, disciplina y respeto.
Terminado el mundial empieza todo, y me refiero al filón, casi inagotable, que surge de la vinculación de la moda con el mundo de los deportes.
Los que llevan el fútbol en vena, y cada vez son más, deben estar plastificando su camiseta con una estrella para su conservación, y pidiendo turno en la cola, porque ya está la nueva con dos estrellas al módico precio de 99,99 euros en algunas páginas de Internet. Bajo un punto de vista profesional me parece carísima, cualquiera que se dedique al mundo de la moda sabe lo que cuesta confeccionar una camiseta, aparte que utilicen un tejido de mayor, o menor calidad. Luego vienen los lloros porque les falsifican las prendas, que tan bien sea dicho de paso, para ser “falsas”, también me parecen carísimas; el negocio está servido, y desde luego, cada uno se gasta el dinero como considera oportuno.
Millones de camisetas van a ser vendidas no solo este año, también en los venideros, y no solo en España, debido a la globalización, hay muchas personas de otros países que se identifican con equipos extranjeros, con figuras concretas que se ensalzan como semidioses griegos, héroes como Perseo en la tierra. De este tipo de marketing saben mucho los grandes clubs futbolísticos, como el Real Madrid, Barcelona, o clubes importantes a nivel mundial, y el mercado no solo se centra en el fútbol.
Aparecerán en breve prendas conmemorativas en diversidad de formatos, camisetas, pantalones, sudaderas, y Adidas llevaba todos los números premiados por ser patrocinadora, y encargada de uniformar a las dos selecciones, España y Argentina, en total vistió a 15 selecciones, pero curiosamente, presenta la peor caída en bolsa de su historia, su inversión en marketing ha supuesto un 30%, pero sus ventas se incrementaron un 14%, esto indica que incluso teniendo entre manos un potente negocio, hay que tener cuidado con la gestión empresarial. Precisamente desde abril a julio, sus acciones se dispararon al anticipar un incremento por los resultados del Mundial.
Las firmas se arriman a los campeones mundiales y referentes deportivos, conscientes de que sus patrocinios les resultan baratos, elevando sus marcas a nivel mundial, y con sus productos vendiéndose, literalmente, como churros. No solo afecta a las prendas deportivas, las firmas se están especializando en todas las vertientes de la moda, y en todos los sectores deportivos. Louis Vuitton se ocupó del baúl que portaba la Copa Mundial, un baúl realizado especialmente para la ocasión (Trophy Trunk), con su característica artesanía y la exclusividad de la firma, algo que lleva realizando desde hace 16 años . Todo el mundo fijó su mirada en esa pieza, la copa dentro de un baúl muy especial, reconociéndose inmediatamente sus tradicionales grabados en la piel, ¿por cuanto se puede cuantificar esa publicidad?, impagable.
Hay muchas empresas españolas que vieron claro lo positivo de la vinculación al mundo deportivo; en el caso del fútbol, Silbón, empresa cordobesa, anunciaba el lanzamiento de un polo de conmemoración, ya a la venta, que empezará a servir en octubre, y auguro que se van a quedar sin algodón.
Este año, otra empresa española de renombre se ha hecho cargo de vestir a la selección española, Loewe; eso son palabras mayores, una de las empresas más prestigiosas en el lujo ha visto claro que no solo le aportaba beneficio, se acompaña de una exposición publicitaria mundial de altísimo nivel, si además las hadas, como ha ocurrido, con el esfuerzo y trabajo de la selección, nos tocaba con su varita mágica y ganábamos el mundial, quien apostó por esa colaboración, en este momento, es el ejecutivo más valioso de esta empresa española.
Nos encontramos ante otra oportunidad de negocio, y lo más importante, internacional, que puede garantizar pingües beneficios a estas empresas vinculadas a la moda, nada arrastra más que un jugador, un tenista, o cualquier deportista de élite que fiche por cualquiera de estas empresas. Debemos tener en cuenta que abarca a un mercado importantísimo que capta todo el público, masculino, femenino, y niños, además de todos los artículos vinculados al vestir, la confección, calzado y complementos, tanto de calle como de deporte.
Algo que preocupa, sombras alargadas que persiguen las virtudes del deporte, por desgracia cuando el negocio entra en escena en cualquier actividad todo se complica, y aquí hay un negocio inmenso, el Sr. Infantino, Presidente de la FIFA, plantea abrir el capital del Mundial a inversores privados; entiendo a los aficionados, su ilusión, pero con el marketing que se organiza alrededor de estos tinglados, no creo que esté a salvo la imparcialidad, aunque nos esforcemos en salvar nuestra inocencia.
No obstante, lo efímero se disfruta valorando el presente.
¡ Yo soy español, español !, y somos Campeones del Mundo como país, sin embargo no olvidemos, que nuestro rol es el de beneficiarios del esfuerzo y mérito de estos deportistas.









