Todos sabemos que la asistencia primaria está saturada. Todos vemos cuando vamos al ambulatorio que están abarrotados.
Cada vez hay menos medicamentos financiados o cubiertos por la sanidad; cada vez son más caros esos medicamentos y los españoles los tenemos que pagar. ¿Por qué recetan medicamentos que no entran en la seguridad social?, ¿les obligan o presionan para recetarlos? Cada año es más difícil que un médico de familia te haga un volante para ir al especialista. ¿Les recomiendan o incentivan para que no deriven al paciente a los especialistas por estar a su vez saturados de pacientes? No sé, es todo muy complicado y hermético.
- Todos observamos cómo las instalaciones se deterioran y su mantenimiento es de baja calidad; realizan los arreglos con los medios de que disponen, que son bien pocos.
- Sin embargo, los impuestos que pagamos NO son pocos. ¿Dónde va nuestro dinero?
Todos somos conscientes de que los médicos tienen una sobrecarga de trabajo. Muchos médicos comentan “privadamente” que les imponen un tiempo máximo para atender a los pacientes y muchos comentan que ese tiempo estimado es insuficiente para la mayoría de sus pacientes. Esta sobrecarga de trabajo repercute en los diagnósticos, elevando el porcentaje de diagnósticos fallidos. Por tanto, la percepción general de una buena calidad sanitaria desciende en la población, dejando una depauperada sensación de creciente y rápida degradación del servicio.
¿Y las urgencias? ¿Cómo están las urgencias?
Puedes entrar con un cuadro sintomático gravísimo y, debido a esa saturación del servicio, tardar horas en ser atendido, e incluso tener que esperar al día siguiente para un ingreso. Claro, el exceso de trabajo no sólo afecta al médico; también a las enfermeras y a todo el personal del hospital. Entre identificación del paciente, triaje, protocolos médicos urgentes, protocolos de ingreso, disponibilidad de celadores, disponibilidad de camas, enfermeros ocupados, habitaciones llenas y hasta los pasillos ocupados, ¿cómo te van a poder atender? Es imposible; no pueden más.
Estos problemas no son “flor de un día”, sino problemas serios, estructurales, endémicos. La sanidad viene degradándose desde hace décadas por las acciones o inacciones de sucesivos gobiernos centrales y autonómicos; y mientras tanto el sistema autonómico empeora la situación con el laberinto legislativo y competencial; como ocurrió con la riada. Y el PSPV poniendo trabas, como se aprecia en esta noticia del 14 de diciembre de 2025:El PSPV-PSOE anuncia una ley para impedir privatizaciones
Y lo más grave: ¿el paciente pa´cuándo?
Al PSPV no le importan los enfermos, no le importa si tardan más o tardan menos en ser ingresados, no le importa si los medicamentos están financiados o no, no le importa que las urgencias estén saturadas. Si les importasen “un mínimo” los pacientes, los socialistas valencianos estarían exigiendo al Gobierno de Pedro Sánchez soluciones ya.
Pero no. Ellos están con el relato de la privatización, con la polarización de la sanidad, con la manipulación de los sindicatos. ¿No les extraña que los médicos estén en huelga indefinida y no se esté diciendo en todos los telediarios? Curioso, ¿verdad?
Lo importante en este asunto es el enfermo, el paciente, el anciano que necesita sus medicamentos, las personas que está en inminente peligro y necesita asistencia médica urgente.
La profesión médica es vocacional; los profesionales sanitarios realizan una labor impecable con los medios que les permite el gobierno. Pero luego son criticados por algunos políticos progresistas con la afirmación de: “la mayoría provienen de familias adineradas … Son unos privilegiados.” ¿¡Perdón!? Conozco a muchas familias modestas que se esfuerzan por apoyar y pagar los estudios de medicina a sus hijos, privándose de comodidades consideradas hoy en día como básicas. Y los progresistas lo saben, y se aprovechan de esa vocación, y ejercen un férreo control por medio de sus sindicatos “verticales”. Lo embarran todo.
La pregunta que deberíamos hacernos los españoles es si de verdad algún político quiere hacer políticas a largo plazo, si algún político pretende solucionar los problemas estructurales, si algún político avisa de los problemas, y si algún político escucha a los españoles.
- Yo sólo observo a un partido preocupado de verdad por el futuro de nuestra gente y, a colación con el tema principal del articulo de hoy, recordaremos una publicación de nuestro medio: Abascal: “La regularización de inmigrantes ilegales agravará
Se hacía referencia en ese artículo al anuncio del inicio de la regularización de medio millón de inmigrantes ilegales durante la campaña de Aragón. Vox lleva años advirtiendo de las consecuencias “muy graves” de estas medidas, que van a provocar un efecto llamada inmediato y van a agravar problemas que ya existen, como “el colapso sanitario, la inseguridad en las calles y la vivienda inaccesible, en toda España”.
Entendemos que pueden parecer declaraciones duras. Podrán gustar más o menos, pero es innegable que alguien tiene que decirlo.
Los demás políticos llevan años promoviendo el efecto llamada y los ciudadanos llevamos años observando cómo nos afecta en el día a día. Pero casi todos, políticos y ciudadanos, seguimos callados por esa famosa espiral del silencio ya estudiada por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neuman, en su libro “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social” (1995), ISBN: 84-493-0025-8.
Los valencianos, como el resto de los españoles, queremos que nuestros impuestos se utilicen en asistencia sanitaria eficiente, en seguridad, en vivienda.
Que no se deje a nadie en la estacada, siempre priorizando a los necesitados en cualquier situación y de cualquier nacionalidad; a los ancianos, a los jóvenes españoles y a los inmigrantes legales que colaboran con sus impuestos como el resto de los españoles. Y después, una vez cubiertas las necesidades de aquí, podremos ayudar allí, comenzando por nuestros hermanos hispanoamericanos, para que sus naciones prosperen y podamos construir juntos una hispanidad fuerte, unida, estable y próspera para todos.
Querido lector: como siempre, agradezco su tiempo y aplaudo sus propias reflexiones.
¡Hasta la próxima!












