– Es fundamental la distinción entre inmigración legal e inmigración ilegal.
La inmigración legal, controlada y adaptada a las necesidades socio-económicas y a la capacidad de asimilación real de España, con capacidad y voluntad de trabajar, de integrarse y convivir en paz. Con ánimo de contribuir al desarrollo de la nación que les acoge, respetando nuestras leyes y cultura, para VOX es un activo, un fenómeno natural y positivo.
Tenemos muchos inmigrantes trabajando en sectores como la agricultura, la hostelería y los cuidados, donde muchas veces es complejo encontrar mano de obra nacional.
Aunque más de 3,9 millones de inmigrantes viven en España sin trabajar, el 58% del total.
La inmigración ilegal, masiva y descontrolada es un peligro, una amenaza, algo negativo, y no sólo para los españoles, sino también para los inmigrantes legales.
Esa inmigración ilegal masiva descontrolada está directamente relacionada con el incremento de delitos – incluso nuevas formas delictivas que eran ajenas a nuestra delincuencia auctóctona: bandas latinas, reyertas con machetes, agresiones y violaciones grupales…-, la depauperación de muchos barrios, la bajada de sueldos o empeoramiento de condiciones laborales, la creación de guetos, la islamización, el riesgo de terrorismo yihadista, la dedicación de ingentes cantidades de recursos públicos que dejan de dedicarse a servicios sociales como de ayuda a la dependencia, la discapacidad o a las familias más vulnerables nacionales.
Además, tal inmigración ilegal masiva perjudica gravemente los procesos de integración y asimilación de esos extranjeros que ya estaban aquí y habían conseguido ser parte de nuestra sociedad.
Desde luego, desde los gobiernos y administraciones públicas no puede tratarse mejor a los inmigrantes ilegales que a los legales que cumplen con la Ley, guardan la cola, respetan los procedimientos administrativos y los requisitos y plazos.
La inmigración ilegal, masiva y desbordada representa una amenaza para nuestra seguridad nacional, prosperidad, estado de bienestar y cultura. Y están llegando de forma masiva inmigrantes ilegales que provienen de culturas incompatibles con la nuestra, por ejemplo la islámica, donde la mujer está subordinada al hombre y se limitan sus derechos, o la aceptación de la homosexualidad, … Hay quien no desea aceptar y respetar nuestra cultura, sino ir imponiendo la suya propia y su Ley Sharía.
La multiculturalidad no ha funcionado en otros países de Europa: Francia, Bélgica, Reino Unido, Suecia… Y tampoco funciona en España.
Debemos defender nuestra propia cultura y civilización occidental, los valores cristianos, nuestra identidad y costumbres.
Hay que acabar con toda forma de inmigración ilegal y poner fin a esas políticas de efecto llamada y fronteras abiertas que han favorecido este drama humano, que lleva a miles de personas a jugarse la vida y perderla trágicamente en demasiados casos, como consecuencia de las falsas promesas de un futuro mejor en Europa, que se ha convertido en un repugnante enorme negocio para las mafias de tráfico de personas, con la complicidad, muchas veces, de ONGs y asociaciones, que bajo el paraguas de un supuesto buenismo y solidaridad, obtienen grandes beneficios económicos, recibiendo ingentes cantidades de dinero en forma principalmente de subvenciones y ayudas públicas, sin demasiados controles ni fiscalización rigurosa de su actividad. Muchas de estas ONGs han hecho de un drama u lucrativo negocio.
No existe el derecho fundamental o humano a migrar, como se defiende desde el discurso oficial y políticamente correcto.
Existe el derecho de toda nación a controlar sus fronteras y las personas que entran en su territorio. Saber quiénes son, si tienen antecedentes penales, qué intenciones traen, su capacidad y voluntad de adaptación y respeto a las costumbres y leyes del país receptor, etc. Resulta evidente que la adaptación de un inmigrante que proviene de Hispanoamérica es mucho más sencilla que la de una persona que proviene de Marruecos, Argelia, Senegal o Mali.
Actualmente se utilizan de forma fraudulenta las figuras jurídicas de arraigo y asilo.
El asilo es un instrumento fundamental para la protección efectiva de las personas que están sufriendo las terribles consecuencias de guerras o persecuciones políticas o religiosas.
Si a este tema tan complejo añadimos los menores, que son sujetos de especial vulnerabilidad y protección jurídica, esto es, la idea de que menores viajen desde sus países sin sus padres o tutores legales y entren a nuestro país, la complejidad aumenta considerablemente.
El interés superior del menor, desde VOX, consideramos que conlleva que se críen con sus padres y familias, en sus países y dentro de sus culturas. Es un hecho objetivo que muchos de estos que tratan de pasar por MENAS, realmente no son menores de edad, por lo que lo primero que se debe hacer son las pruebas oportunas para determinarlo (examen físico, radiológico del carpo de la mano izquierda u ortopantomografía dental) y que, a menudo, un buen número de ellos se ven envueltos en la comisión de delitos graves, tales como agresiones sexuales o robos con violencia.
Recientemente, publicaba un informe Save the Children que concluía que el coste medio de criar un hijo en España es de 758 € mensuales.
Sin embargo, el acogimiento, manutención y atención global de estos MENAS asciende a un coste de más de 5.500 € al mes por cada menor. Tales datos reflejan ese supuesto lucro y negocio que venimos denunciando, para las mafias y para las ONGs y asociaciones que dicen trabajar por causas solidarias.
El Gobierno de Sánchez y, concretamente, la Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, han asegurado que España necesita entre 200.000 y 250.000 inmigrantes al año, hasta 2050, para mantener el estado de bienestar del país. Coincidiendo con las posiciones del Banco de España y de las grandes estructuras supranacionales: Banco Mundial, FMI, ONU, Foro de Davos…
Parece existir un plan de desestabilización de las naciones soberanas y de “sustitución poblacional” promovido por las élites económicas y financieras globalistas.
La natalidad ha caído drásticamente en Europa y en España, y en algunas regiones tenemos problemas de despoblación.
Desde VOX entendemos que lo que necesitamos son políticas de natalidad y de empleo y vivienda social para nuestra juventud y parados. En España tenemos casi un 27% de paro juvenil y cerca de tres millones de parados.
Y que traer masivamente inmigrantes ilegales africanos, generalmente hombres jóvenes, a pequeñas poblaciones, como por ejemplo, 110 inmigrantes subsaharianos a una población de 1.600 habitantes, como es Mora de Rubielos (Teruel), alojados en un hotel, representa un enorme gasto y previsible choque cultural y de convivencia.
Y para terminar, desde VOX estamos completamente en contra de la distribución de miles de inmigrantes ilegales por toda la península, sin ninguna planificación, alojados en hoteles y a pensión completa, mientras los compatriotas víctimas del volcán de la Palma permanecen aún alojados en contenedores de chapa, o, los valencianos víctimas de la última gota fría sufren un abandono criminal.
Vaya desde aquí, mi más sincero abrazo, apoyo y duelo con mis compatriotas valencianos.







