Como era de esperar, parece que este gobierno no ceja en su empeño de frenar las investigaciones de la UCO.
Ahora, quiere ascender al coronel Rafael Yuste a general de brigada. Este ascenso debería producirse el año próximo, pero Marlaska y el gobierno tienen prisa.
Como en cualquier empresa que se precie (un Estado es como una empresa) el truco del ascenso para quitarse a alguien incómodo de en medio, no falla nunca. Son incontables las veces que he visto algo así en empresas privadas. Es muy común y me atrevería a decir, que más de la mitad de las veces cuando se asciende a alguien, no es precisamente para promocionarlo.
- El nuevo despacho suele ser un “olvidadero.” Sus nuevas funciones suelen ser dar el visto bueno al trabajo efectivo que hacen otros.
No sé cómo será en el ejército, porque desconozco a qué se dedica un general de brigada. Aunque sospecho que lo de la supervisión será gran parte del cometido, además de dirigir. Lo importante en este caso es la prisa que se han dado. Cualquiera podría pensar que se lo quitan de en medio porque no colabora. Entiéndase como no colaboración -con un gobierno como el que tenemos- que no obedece. Que además es listo y por eso no deja que se “filtren” al gobierno las investigaciones.
- Si esas investigaciones no afectaran al entorno del presidente, familiares, amigos y allegados, ni afectaran al mismo PSOE, quizá el coronel Yuste habría tenido que esperar un añito más.
Pero dadas las circunstancias da la impresión de que van a lanzar una moneda al aire. En el mejor de los casos. En el peor, el puesto ya ha sido adjudicado, con tan buenas intenciones como el ascenso. Esperemos que su sustituto continue las investigaciones con la misma diligencia y discreción, por el bien de todos. Aunque conociendo el tipo de maniobras y “fontanería” de este gobierno, me temo lo peor.
También podríamos tener suerte y que el próximo jefe de la UCO sea tan admirador de Marlaska como los guardias civiles de Barbate, a los que me imagino que no tiene muy contentos. No estaría nada mal que “la colaboración” se basara en información defectuosa y deficiente, cuando no directamente mendaz. Como dice el refrán “al que quiera saber, mentiras con él.”
- Tampoco debe extrañarnos una maniobra tan descarada por parte del gobierno, tienen claro que aquí no va a pasar nada. Solo la justicia puede hacer algo.
La calle, más allá de unas manifestaciones de esas donde aporrean abuelos, no puede hacer nada. Pero ojo, tampoco debe. Al contrario de lo que algunos exaltados piensan (desde su sofá sin dar ejemplo nunca) la actual sociedad española está muy lejos de organizar una protesta chunga. Lo está porque ya que nos crujen a impuestos y no nos dejan respirar ¿también tenemos que hacer el trabajo de limpieza? Para eso hay un ejército de funcionarios en justicia, para eso hay unas fuerzas del orden público y protectoras de la ley.
Aunque bien es verdad que este Estado no está precisamente por esa labor. De otro modo, jamás habríamos llegado a esta situación. Si de verdad hubiera controles, si de verdad existieran los filtros necesarios, una “amiguita” jamás hubiera cobrado un sueldo en una empresa pública sin aparecer por su puesto de trabajo.
- Tampoco hubiera ocupado un puesto público un tío que tributaba en Portugal, vivía en la Moncloa y no sabía ni dónde estaba su oficina.
Tampoco hubieran podido comprar desde el Ministerio de Transportes, ingentes cantidades de material sanitario defectuoso al triple de su valor. ¿A nadie en Sanidad le llamó la atención? No lo creo. Como tampoco creo que en Tragsatec nadie supiera lo del puesto fantasma de la amiguita de Ábalos. Como tampoco creo que en todo Badajoz nadie echara en falta al “batutas.”
- Si han hecho estas cosas, y a saber lo que aún están haciendo, es porque los que están alrededor callan. Un sueldo Nescafé te vuelve muy cobarde además de ciego y sordo.
Que se quiten de en medio al coronel es una mala noticia. Que no se pueda hacer nada es aún peor. Que lo hagan con tanto descaro es, además, una burla a todos los españoles. No nos toman en serio, el Estado es su granja, su plantación plagada de esclavos que cantan mientras recogen ¡gol de Perico!











