Si la rueda de prensa de ayer nos dio indicios de algo, fue de la incompetencia que tenemos en los cargos públicos. Lo que debía haber sido una muestra de control sobre el asunto de los trenes de Adamuz se convirtió en una parodia al más puro estilo de Cruz y Raya.
La frase más representativa de toda la rueda de prensa se dio en los primeros minutos: «A diferencia del señor de la izquierda, yo no soy ingeniero de Caminos»
Este sincericidio me sacudió, y es que es cierto: el ministro de Transportes no estudió nada relacionado con la infraestructura de transporte, sino que está licenciado en Derecho. Licenciatura que, si me preguntas, creo que poco o nada tiene que ver con el ministerio que defiende en la Moncloa.

Y es que este es uno de los grandes problemas de la política actual: en vez de tener expertos en la materia, tenemos políticos
A todas luces, quien debiera dirigir el Ministerio de Transportes debería ser una persona con una carrera intachable en el área del transporte, que hubiera dirigido empresas de transporte público y contara con conocimientos absolutos sobre la materia, y que, tras un gran desempeño en sus funciones, pudiera alcanzar el puesto de ministro. Meritocracia, en pocas palabras. Sin embargo, el mérito hace tiempo que se cambió por el partidismo, obteniendo así a gente que poco o nada sabe de su ministerio.
El show de ayer fue esperpéntico, con un ministro perdido entre cientos de papeles que no entendía, dicho por él mismo
Todos vimos cómo intentaba entender los datos al mismo tiempo que los leía y cómo, tal y como se aprecia en el vídeo que acompaña a estas palabras, era ayudado en numerosas ocasiones por el director general de Adif, quien le iba señalando qué decir y dónde se encontraba la información.

Parecía un niño pequeño en medio de una presentación que no había preparado él y que tenía que exponer
He visto muchas escenas así en la universidad: había veces que un compañero no hacía su parte y, al tener que exponerla, miraba con ojos de corderito al de al lado para que saliera a su rescate. Pero nunca pensé que vería esta misma situación en una rueda de prensa oficial, con gente que cobra miles y miles de euros, que tiene nuestro dinero en sus manos y que, como por desgracia se ha demostrado, también tiene nuestras vidas.
Fue una imagen terrible la que dio. Demostró, una vez más, no estar a la altura de las circunstancias ni, menos aún, a la altura del cargo
Lo que sucedió ayer fue una prueba más de la falta de meritocracia en el Gobierno y en el Estado, un daño colateral de la democracia partidista. Esta es la prueba de que las listas deberían ser abiertas y de que deberían ser expertos quienes nos gobernasen, no políticos. Como antaño, como en la Antigua Grecia, donde eran los generales más laureados quienes se encargaban del «Ministerio de Defensa», y donde los filósofos debatían los asuntos de Estado, no los populistas. De alguna manera, no es ni culpa suya, sino nuestra por permitírselo.
Por supuesto, en medio de una rueda de prensa sobre un terrible accidente, no le faltó tiempo para hacer un poco de campaña
En cierto momento, hacia el final de la rueda de prensa, llegó a decir: «Hemos tenido un aumento de viajeros, lo cual es positivo», una muestra más de lo desubicado que estaba este señor.
Sin nadie al volante, más perdido que un pulpo en un garaje y con cientos de papeles que tenían muchas cosas escritas pero no decían nada, ayer el ministro de Transportes demostró una vez más su ignorancia y dejó la prueba de que quienes nos gobiernan no entienden ni siquiera sus propias funciones ni carteras.
Hace unos años escuché una frase que se me quedó grabada, porque era tan cierta como dolorosa, de George Bernard Shaw, un escritor irlandés nacido en 1856, que dio en el clavo ya hace 170 años:
«La democracia es el sistema que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos»
Y creo que no le falta razón. Mientras lo sigamos permitiendo, seguirá pasando. Y, aunque no lo creamos, depende de nosotros que esto cambie o no. Depende de nosotros seguir siendo gobernados por ignorantes o cambiar el paradigma y elegir a los más aptos.
Aquí abajo dejo una recopilación de la rueda de prensa donde pudimos ver al confuso y desorientado ministro












