Aquí estamos, ya es Navidad, fechas de comidas, cenas, encuentros, y buenos momentos en general, como siempre, hay sus excepciones, pero siempre parece que nuestro espíritu está más en paz con todo, y con todos, o a mí me lo parece; dicen que la Navidad se siente más que se celebra.
- Hablando de comidas y excesos, ¡cuidado!, parece ser que en Navidad encoge la ropa, será la humedad.
Fechas para vestir bien, arreglarse para estos eventos, e intentar conseguir un equilibrio entre pasarnos o quedarnos cortos. La elegancia, palabra originaria del latín, que se traduce como “buen gusto”, “refinamiento”, o con más pureza, “escoger”, “elegir”, ese intangible que es difícil de conseguir. También es una actitud, hay personas de las que decimos “ que son elegantes” sin saber explicar muy bien porque desprenden ese aura.
Pues la Navidad es el momento, sin volvernos locos, para atender un poco nuestra imagen, para acudir a eventos, o recibiendo como anfitriones, con un poco de gusto y atención.
En primer lugar, valorar el tipo de evento al que vamos a acudir, no es lo mismo una cena, una comida en un hotel, que hacerlo en casa de un familiar, que no quiere decir, descuidar cierta etiqueta. Para mujer, los vestidos, sencillos, en negro, siempre es una apuesta segura, lo aderezamos con complementos o alguna joya para darle importancia y un toque de color. Los pantalones y las faldas, combinadas con piezas superiores, o viceversa, en distintas texturas, tejidos con brillo, pallets, pedrería, las camisas blancas siempre elegantes, y siempre ajustado al espacio elegido; un buen zapato de salón, sandalias con pedrería, pero si eres anfitriona en tu casa, un tacón más bajo, para moverte con mayor comodidad.
Los colores navideños más favorecedores, aparte del negro, siempre se mueven entre los rojos, los verdes, azules metálicos, con algún plateado, dorado; el terciopelo es otro tejido fantástico para estas combinaciones, o el velur, más elástico, ligero, para dar un toque festivo.
Este año las gamas de tostados y marrones, también pueden dar mucho juego usando las combinaciones de complementos con pelo sintético.
Otro concepto a tener en cuenta es el “estilo”, palabra también del latín, su origen viene de un punzón que se utilizaba para escribir, y que se convirtió en la forma particular como cada persona escribía, su estilo, la forma de describir una tendencia o forma particular. Es decir, entiendo que en una cena familiar, habrá señores que no querrán ponerse un traje con corbata para cenar, respetando que no suele hacerlo y respetando su estilo; pero entendamos este acto de cuidar el vestir, en unas fechas tan especiales, también como una muestra de respeto hacia nuestros invitados, o anfitriones.
Podemos llevar unos tejanos cuidados, con una camisa adecuada, o un buen suéter, puedes respetar ese estilo, y al mismo tiempo ser una opción adecuada.
Por supuesto un buen pantalón de vestir, una combinación de pantalón chino, camisa de vestir, con una buena americana, o un suéter fino de cuello alto, eliminando la corbata. Para fiestas en lugares públicos, restaurantes, hoteles, dependiendo del lugar, para el hombre, un buen traje es una apuesta segura. Normalmente nos moveremos también en tonos oscuros, negros, marinos, gris marengo, pero nos podemos permitir una nota de color en los complementos, especialmente en la corbata, o un pañuelo. Los más atrevidos pueden experimentar con los burdeos, el verde oscuro y los terciopelos, lo rematamos con un buen zapato de vestir, botín, o mocasín.
Si el evento festivo es de otro estilo y queremos gustar, tengamos en cuenta que los colores los percibimos distintos los hombres y las mujeres, esto tiene una explicación científica muy amplia, debido especialmente a las hormonas de las máculas, pero resumiendo, en el caso de las mujeres, perciben mejor el verde, el azul y el amarillo, en el caso de los hombres, sucede con el rojo, el naranja y el violeta. Por si te quedaba duda, ellas ven el cielo más azul, como tantas otras cosas.
Por lo tanto, si hay un momento en el año para cuidar nuestra imagen, sin duda son estas fechas, me parece, que no solamente por verte mejor, es una cuestión de educación y cortesía hacia los demás; no solamente nuestro espíritu parece más en paz, también nuestra imagen significa, expresa y comunica, con el lenguaje no verbal, y capta la realidad a través de nuestros sentidos. Permito una licencia, no hay Navidad, sin un suéter feo, dígase de renos, copos de nieves o elfos, también es necesaria cierta relajación y sentido del humor; llegamos tarde, pero los terceros viernes de diciembre, se celebra “el día del suéter feo”.
En este periodo de introspección, de lo bueno y lo malo, lo que ha sido y lo que queremos que sea, solo me resta desearos, “que la magia sea tu mejor traje, tu sonrisa el mejor regalo y tu felicidad, mi mejor deseo”.
¡¡ Feliz Navidad !!.









