Parece ser que por ahí abajo, concretamente en “Morocco” la cosa se está poniendo calentita… Hay protestas, la juventud está harta de los salarios de miseria, el paro juvenil y de las condiciones en las que viven.
No es de extrañar que salgan escopetados a España en cuanto ahorran para pagar la patera.
Así como nosotros ahorramos para enviar a nuestros hijos a la universidad, muchos marroquís ahorran y nos los mandan aquí, para que primero los mantengamos, y, ya si eso, pedir la agrupación familiar, las ayudas, y así mantenemos a toda la familia, operamos a la yaya y escolarizamos al pequeño. Un plan redondo. Pero claro, no todos pueden hacer lo mismo y los que no tienen más remedio que vivir allí, se están hartando.
Hartos del sátrapa que los gobierna y los mantiene en condiciones tercermundistas, cuando un país como Marruecos, con industria (de la que “migró” desde España en gran parte) con unas exportaciones agrícolas que ya las quisiéramos nosotros, y, en definitiva, la posibilidad de que la gente viva mucho mejor, lo que ocurre es todo lo contrario. El monarca absoluto que los gobierna no cede ni un ápice ni un dírham, todo para él y su élite de allegados.
Para ello compra o amenaza a todo político corrupto europeo que pueda.
Eso es evidente, porque el trato de favor a Marruecos en contra de los intereses europeos es un verdadero “cante”. Con la pobre excusa de ser ahora una monarquía parlamentaria, cosa que no es ni de lejos, el régimen marroquí se ha colado de lleno en Bruselas.
De estas protestas poco o nada se hablará en las televisiones, mas que nada, por no dar ideas. El ejemplo de Nepal está de moda.
Y no porque sea una novedad, de toda la vida, las cosas se cambian así. Eso no falla nunca. Otra cosa es lo que venga después, porque ya sabemos que a río revuelto… Esas son las situaciones propicias para que extremistas y futuros dictadores aposenten sus posaderas en el poder, hasta el siguiente estallido de cólera ciudadana.
Han aparecido carteles en redes sociales que instan a los jóvenes marroquís residentes en España a abandonar nuestro país y unirse a la lucha.
No van a reclutar ni uno. El salario mínimo, dirham arriba dirham abajo, es de 290 euros al mes. Y encima trabajando. Aquí el ingreso mínimo vital en 2025 es de 658,81 euros. Sanidad y educación universal.
El movimiento “Generación Z” o “Gen Z 212” son jóvenes que reclaman reformas en salud, educación y justicia social. Pero, parece ser, que el régimen se está empleando a fondo para reprimir estas protestas. Circulan vídeos en redes (que siempre hay que coger con pinzas) donde se puede ver cómo las furgonetas de la policía atropellan a los manifestantes. Se habla de más de setenta detenidos por causas como hablarle a un micrófono. Pero, según quien lo cuente y a quién le preguntes. Se habla, incluso, de detenciones de niños. Sea verdad o no lo de estas detenciones y los métodos de represión, lo que es indudable es que las protestas existen.
Al grito de “no queremos mundial, queremos hospitales” se han echado a la calle.
Mientras se construyen estadios de fútbol y trenes de alta velocidad, mientras se intenta dar una imagen de modernización, los hospitales se caen a pedazos. La chispa, el detonante de estas protestas, fue la muerte de ocho mujeres a las que se debía practicar una cesárea en pésimas condiciones.
Están hartos de trabajos miserables, de no tener una sanidad decente. De que su única oportunidad sea colarse en España, un país al que muchos de ellos no le tienen ningún respeto ni afecto. Un país donde la gente tiene costumbres muy distintas.
No está nada claro si estas protestas serán sofocadas o por el contrario irán escalando. Lo que sí está claro es que no solo convienen al pueblo marroquí.
Lo que también está muy claro es que las cosas son de ida y vuelta. Que cuando dos formas de vida se mezclan, por causa de la inmigración, tanto penetra una cultura como la otra. Lejos de esa “conquista” con el vientre de sus mujeres, que profetizaban algunos extremistas, lo que se ha colado y ha calado, con la inmigración, es que se puede vivir mejor. Que se puede vivir mejor, en su país.












