Es impresionante ver cómo se transforman las modas con el paso del tiempo, algunas para casi desaparecer, y otras, que incluso eran marginales, irrumpen con fuerza y se mantienen en el tiempo. Los tatuajes es una de estas tendencias; si hace unos años me hubieran dicho que serían de común uso de los mortales, hubiera defendido que no era posible.
Si ha habido un rechazo social a algo, sin duda los tatuajes están en esa lista.
Para qué hablar en el mundo de la moda y sobre todo en la alta costura: las modelos no podían llevar ningún tatuaje o señal que manchara su cuerpo.
Los tatuajes son tan antiguos como la humanidad, son milenarios y se les atribuían cualidades mágicas, de fertilidad o de estatus social. La momia Ötzi u hombre de hielo, encontrada en los Alpes, ya presentaba tatuajes en su piel; posteriormente los usaron las culturas egipcias, japonesas, en Perú la momia “Dama de Cao”, y especialmente en la Polinesia, donde los utilizaban con asiduidad.
Son los marineros del capitán inglés James Cook, los que en sus viajes a esta zona del mundo los darían a conocer en Europa en el siglo XVIII. La palabra origen del tatuaje proviene del samoano “tatau” en polinesio y se modifica por el capitán Cook al inglés como “tattow”, que evolucionó a “tattoo” y posteriormente adaptada al español como tatuaje.
¿Cuál ha sido el problema principal de los tatuajes en la moda?
Inicialmente se utilizaron tanto como símbolo de alto rango social, como de todo lo contrario, y en la cultura occidental ha sido más la parte negativa que la positiva; se asoció a imágenes marginales, incluso vinculada con la esclavitud. También estaba la dificultad de emborronar un estampado, o que el color no cuadrase con una combinación, y modificara el resultado final de la estética de la prenda. Este fue el motivo por el cual no se normalizó su uso hasta muchos años después, casi al final del siglo XX .
Sigo pensando que un diseñador preferirá que su modelo luzca sobre una piel sin tatuajes, porque siempre puede desvirtuar la imagen final y una prenda cuesta mucho esfuerzo para culminarla.
Fue en 1971 cuando Issey Miyake revolucionó el mundo de la moda confeccionando prendas que imitaban tatuajes, con prendas pintadas a mano e inspiradas en el arte tradicional japonés “irezumi”, y rompiendo con la tradición de pieles lisas en la alta costura. También Jean-Paul Gaultier fue otro de los pioneros de su integración utilizándolos en sus colecciones.
Desde ese momento hasta aquí, la evolución es notable, va desapareciendo la estigmatización y considerado como un arte, empezando a ser utilizado con normalidad y mayor inclusión por mayor número de diseñadores; no obstante, y sobre todo en la moda de lujo, siguen prefiriendo modelos sin tatuajes, y personalmente entiendo esa decisión, por la distorsión visual mencionada que produce en sus modelos.
Como todo en la sociedad, existe esa evolución, pero, ojo, no todos los tatuajes son estéticos, ocurre como en el vestir, y aquí, cada uno tendrá su gusto, pero estéticamente hay tatuajes que tiran para atrás a cualquiera: mala calidad, colores mal combinados, poco estéticos, y seguro nos viene a la mente algún adjetivo más. Hay personas que no son muy conscientes de que te va a acompañar para siempre, o que vas a tener que pasar por el láser para borrarlo, pero no es sencillo, y no se borra de un día para otro.
Hay ya un magnífico negocio de borrado de tatuajes, con cifras millonarias.
Tu piel se convierte en un lienzo, mira a ver qué te pintas y dónde lo pintas, porque entre lo estético y lo grotesco hay un paso muy corto; he visto cifras publicadas de un 60 % de personas que se arrepienten de su tatuaje entre el primer y quinto año de su realización.
Como indica el título, “mira mi pecho tatuado”, pero debes tener en cuenta que un tatuaje distorsiona un vestido escotado, o sin mangas o algunas otras piezas de vestir, que, vistos desde fuera, no puedes evitar pensar qué pena, cómo estropea la imagen final. Hay a quien no le importa, y, por supuesto, para gustos los colores, faltaba más, pero no deja de ser una distorsión, de la cual debes ser consciente, que es para siempre o a largo plazo, te ahorraras dinero al hacerlo y al quitarlo, y seguro que a cualquier prenda que utilices le sacarás mayor partido.










