Nos encontramos en el meridiano del mes de junio y esto anuncia la llegada de las rebajas de verano, periodo comercial importante por el volumen de venta, y para los resultados empresariales, especialmente en las rebajas de invierno. La moda es el motor de esta promoción, aunque en las últimas décadas la electrónica e informática avanzan con paso firme. Las continuas promociones, y las prerrebajas, han desgastado mucho el resultado de las rebajas, pero siguen manteniendo una participación importante de la venta total.
También el concepto ha cambiado notablemente: la idea es quemar rápido la oferta, y empezar a vender nuevas prendas con colecciones de transición, las llamadas “crucero”, prendas concebidas para ser óptimas en el paréntesis del inicio de la nueva temporada.
Hay quien tiene una percepción desfavorable de las rebajas, las aprecian como poco fiables, y desconfían de encontrar verdaderas gangas en este periodo. Las rebajas son una oportunidad para comprar buena mercancía con precios más competitivos; lejos han quedado esos inicios de rebajas con los clientes entrando en tromba para ser los primeros y evitar que se agotara su talla; el objeto de deseo más importante, sin duda, eran las marcas internacionales. Las rebajas dan la oportunidad de conseguir esas prendas que se nos escapan del presupuesto y que con un descuento sustancial se ponen a nuestro alcance.
No lo dudes, son de verdad, lo son en empresas serias, que realmente realizan descuentos en las prendas que han quedado después de la venta en campaña. Hay personas que creen que se realizan artículos exprofesamente para rebajas, con calidad inferior, y no es así; las rebajas son para eliminar el producto que resta de la venta y recuperar el capital invertido, que posteriormente, si la empresa tiene esa capacidad, terminarán en outlets para rematarlas. En el país del Lazarillo de Tormes, no me atreveré a decir que no existe la picaresca, y para evitarlo debes buscar firmas fiables.
Si se recibe mercancía a última hora, con menos de un mes en tienda, no se puede considerar rebajas, debe de haber tenido un precio de referencia anterior, y al devaluarlo, poder considerarlo rebaja. La legislación y los controles son habituales para impedir fraudes, y una empresa seria no puede jugar con su prestigio en estos temas; la falta de credibilidad y el prestigio es algo que cuesta muchos años de buen trabajo y que puede desaparecer en horas.
Conociendo el funcionamiento desde dentro, solo puedo decir que se encuentran verdaderas oportunidades; hay que tener en cuenta que esa prenda “top” es muy probable que no haya llegado a rebajas; ese es el juego: si son auténticas rebajas, se realizan sobre la mercancía que ha quedado en los percheros. ¿Esto es negativo? No. Con la variedad de marcas y el volumen de mercancía siempre hay prendas interesantes, y, además, va a depender de la venta de esa campaña.
No todas las campañas son iguales, y la moda depende de la temperatura en gran medida: un invierno caluroso produce un sobrante importante de prendas de abrigo, seguro que habrá una buena oferta de este artículo en rebajas. También se tienen en cuenta situaciones de crisis, que influye en la ralentización de los mercados y produce más sobrantes por la caída en ventas. Salvo los artículos denominados de “continuidad”, que se pueden vender en cualquier momento por imperecederos (digamos, una camisa clásica blanca), todo el producto de una campaña es imposible volver a exponerlo y mantener su precio.
Seguro que será difícil encontrar descuentos importantes en esta mercancía de continuidad, pero estas prendas son un porcentaje muy bajo del total de la oferta. La moda es cambio, nace y muere con rapidez, y las prendas se devalúan con la entrada de las nuevas colecciones. Hay quien se especializa en la compra de los precios de enganche. Esas ofertas que destaca la cartelería con fuertes descuentos sobre el 50 % o incluso más, son las ofertas que se utilizan para generar un gran ambiente promocional y un entorno visual muy potente. Es evidente que la mayoría de los descuentos se centran entre el 20 % y el 40 %.
De cara a las rebajas, y haciendo caso a Séneca, es importante no comprar por comprar, establecer qué prendas necesito realmente; prendas baratas que mueren en el armario son una compra absurda, y es aconsejable observar detenidamente la relación calidad – precio.
“Una ganga no es una ganga al menos que se necesite”, explicaba el escritor Sidney Carroll. No es fácil, las tiendas se preparan para generar impactos muy potentes. ¡Compradores, aunque somos españoles, sangre fría!
















